Hace unos años a muchas personas se les dio por apuntarse a clases de bailes de salón. El reclamo de recuperar el espíritu del tango, el vals o el pasodoble cautivó a miles de parejas. Algunos se lo tomaron como terapia antiestrés, otros como práctica deportiva, los hay que no pasaron del primer día de clase y que incluso se plantearon dejar también a su mujer, y recuerdo a un amigo cuyo único objetivo era aprender lo antes posible para demostrar su habilidad en la boda de su hermana. En las verbenas ya nadie reconocía a los otrora patosos Pepe y María. Se habían convertido en una versión casera de Fred Astaire y Ginger Rogers . Y claro, el tiempo fue pasando y ahora ya hay gente en A Coruña que practica esa danza-ritual-arte marcial bautizada en Brasil como capoeira. Para unos lucha, para otros un simple juego. En el pabellón del barrio de las Flores me encontré ayer con un grupo de atrevidos capoeiristas locales. Ofrecieron una exhibición dentro de la competición de baile deportivo que organizó la escuela Latin Cross. Ahí los tienen. Ellos dicen que no es difícil, pero a mí me parece un deporte de riesgo. Llegó la lluvia La habían anunciado para ayer por la mañana y apareció. Dio un respiro a los cientos de personas que pretendían conseguir las entradas para el recital de Luz Casal . En el momento en que se agotaron, empezó a caer agua. También por la mañana, los humoristas gráficos de La Voz Pinto & Chinto presentaron a cubierto, en el Fórum Metropolitano, su libro Aquilino pinta unha nube e un camaleón . Siro López ejerció de maestro de ceremonias. Niños cantores La mañana del sábado dio mucho de sí. Para un grupo de pequeños coruñeses vino cargada de nervios. En el Palacio de la Ópera tuvo lugar una prueba de selección para formar parte del coro infantil de la Orquesta Sinfónica de Galicia. «Cuando los chavales llegan a los 17 años tienen que dejar la formación y necesitamos incorporar nuevos talentos», me explica Javier Vizoso , responsable de comunicación de la orquesta. José Luis Vázquez y Joan Company , directores de los coros de pequeños y mayores, respectivamente, fueron los encargados de medir el nivel de los jóvenes candidatos. Un trabajo de Beatriz Pérez Cadahía , bajo la codirección de las doctoras Blanca Laffon , y Josefina Méndez , del departamento de biología celular de la Universidad, recibió el premio Alcalíber en el concurso científico de la Real Academia de Farmacia. Un reconocimiento muy saludable.