Os Pequerrechos utiliza un simpático relato para difundir la prevención de incendios Un centenar de niños visitaron ayer un bosque de Arteixo arrasado por el fuego
22 oct 2002 . Actualizado a las 07:00 h.El árbol del abuelo Lolo. Así se llama el curioso relato que utilizan las escuelas infantiles Os Pequerrechos para difundir entre sus alumnos la importancia de prevenir los incendios forestales, dentro del proyecto Voz Natura que impulsa la Fundación Santiago Rey Fernández-Latorre. Varios grupos de niños, casi un centenar entre las cinco escuelas de Os Pequerrechos, se desplazaron ayer a un bosque de A Zapateira, en el municipio de Arteixo, para comprobar in situ las consecuencias del fuego y recrear de paso las aventuras del abuelo Lolo. El cuento en cuestión narra la historia de un hombre, Lolo, que plantó un árbol en un monte y estaba feliz con las hojas y las flores que allí brotaban, hasta que un incendio las convirtió en cenizas. Sus nietas, para no disgustarlo, pintaron trozos de cartón y los colgaron de las ramas, pero no fue una solución completa, porque con el tiempo las cartulinas se fueron estropeando. ¿Conclusión? Lo mejor es replantar. Los niños, de dos y tres años, empezaron a llevar a la práctica la moraleja del relato. Visitaron un campo que sufrió el efecto de las llamas, lo limpiaron de desperdicios y recogieron en bolsas piñas y ramas quemadas. Después, colgaron de los árboles cartulinas que habían recortado y pintado previamente. Dentro de unas semanas regresarán al lugar y verán que las hojas artificiales no han conseguido mejorar el aspecto del bosque, así que tendrán que hacer una nueva visita, en primavera, para plantar especies arbóreas y sembrar la vida donde sólo hay naturaleza muerta.