Un vecino evita que el fuego arrase un edificio en la ronda de Nelle

J. R. Gómez-Aller A CORUÑA

A CORUÑA

El dueño de la vivienda incendiada cortó el paso a las llamas cerrando la puerta de su casa «El propietario del piso ha salvado muchas vidas», resaltó el sargento de bomberos

11 sep 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

A José Ramón Loureiro, el sargento de bomberos que ayer lideró la extinción de un incendio en el la ronda de Nelle, se ajustó el casco antes de internarse en la columna de humo que salía por el portal del número 76. «El dueño del piso incendiado ha salvado hoy muchas vidas», aseguró. Pocos minutos antes había descartado evacuar a los inquilinos de la segunda planta, después de que un incendio consumiese parte del primer piso. El principal signo de alarma lo percibió el propio dueño del inmueble, que además es responsable de la cafetería de Santa Margarita. Desde el establecimiento, José Luis Gestal Golpe comprobó cómo los cristales de su casa estaban empañados por una espesa nube de humo. Calor «Inmediatamente, me fui a ver qué ocurría; al abrir la puerta sólo se podía ver el humo y sentir el calor», narra Gestal Golpe. «Pudo dejarla abierta, o salir corriendo, pero la cerró. Y gracias a ese detalle salvó tanto su vida como la de muchos inquilinos del edificio. Con la puerta abierta, el fuego se habría extendido por todas las viviendas», aseguró Loureiro. La Policía Local recibió la primera llamada a las seis y cuarto de la tarde; en menos de diez minutos el carril anexo al edificio estaba cortado, y dos unidades de policía, dos de bomberos, una del 061 y otra de Protección Civil se agolpaban junto al piso incendiado. A las seis y media, medio centenar de vecinos asistían a la espectacular entrada de tres contraincendios, equipados con esquipos de respiración, a través de la cortina de humo. «No serán los de Nueva York, pero son verdaderos héroes», resaltó una vecina. El combate con las llamas, que se cobró como víctima a la mayor parte del piso, necesitó de 700 litros de agua, que barrieron todo a su paso. «Sólo queda un charco negro por todo el suelo», explicó la dueña del inmueble con ojos llorosos. José Luis, otro de los inquilinos del edificio, llegaba a casa justo en el momento en el que los bomberos entraron en el piso: «Al abrir la puerta saltaron por los aires los cristales de la vivienda, que cubrieron varios metros a la redonda. La llamarada fue espectacular». Habitación El fuego se originó en la habitación de la madre del propietario, que vive en el mismo piso, aunque las causas no han sido todavía confirmadas. Junto al edificio, el camión de bomberos extendía la escalera a la segunda planta, en previsión de una posible evacuación, que al final no fue necesaria. A las siete y media de la tarde, las sirenas dejaban de reflejarse contra el 76 de la ronda de Nelle. Tras de si dejaban a los testigos del suceso: persianas derretidas, litros de agua negra, y lágrimas en los ojos de la dueña, que se acababa de mudar hace apenas dos meses al piso incendiado.