Os Caneiros se saldó con dieciséis heridos por corte y dos intoxicaciones etílicas Alrededor de un centenar de efectivos velaron por la seguridad de los romeros
20 ago 2002 . Actualizado a las 07:00 h.A Estaba visto. Nadie pensaba perderse una de las tardes más grandes de Betanzos. La mayoría, a bordo de casi doscientas embarcaciones, encendieron motores para subir a Os Caneiros. Todos estaban dispuestos a recobrar el carácter fluvial de la «romería más universal». El camino que bordea la ribera derecha del río Mandeo era otra historia. Menos romeros que nunca, pero también menos tropiezos y borracheras. Protección Civil de Betanzos puso en marcha un dispositivo de seguridad en que participaron veinticuatro de sus miembros. Además, cuatro voluntarios venidos de la base de A Coruña y agentes de otros cuerpos trabajaron durante toda la tarde para evacuar a dieciocho personas. Dieciséis cortes superficiales y dos intoxicaciones etílicas fueron el balance de una tarde de fiesta en Os Caneiros. «Muchas menos que otros años», según comentaron fuentes de Protección Civil. La mitad que la edición pasada, cuando fueron siete las intoxicaciones y 31 las asistencias. El domingo, además de las intervenciones del grupo betanceiro, no hicieron falta otras actuaciones y ninguno de los accidentados tuvo que ser evacuado al hospital. Tradición recuperada Ayer en Betanzos no se hablaba de otra cosa. «Os Caneiros, polo río, volven a ser o que eran», comentaban en una cafetería de la plaza. En otro establecimiento del centro un grupo de jóvenes aseguraba que «esa moda de romper las camisetas se está acabando, y falta hace. Ya estaba bien», sentenciaban. Además, el hecho de que las lanchas participantes hayan sido casi el doble que en la primera jira del año pasado supuso el embellecimiento de la fiesta. Los miles de romeros realizaron una bajada como la que no se vivía hace años en Betanzos. Los más jóvenes pedían a los que presenciaban su llegada en A Ponte Vella que «botasen». Los más viejos no podían creer lo que veían sus ojos. Durante la sesión de fuegos acuáticos se escuchó de todo. Desde «y si somos los mejores, bueno ¿y qué?», hasta el estribillo más socorrido, «Betanzos entera se fue de borrachera».