Amigos para siempre

Maruja Campoviejo redac@lavoz.es

A CORUÑA

ESTUDIOS BLANCO

Más de doscientas personas se reunieron en Curtis en una fiesta popular. Vicente de la Fuente inauguró una cava de puros climatizada en Betanzos

17 ago 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

Ágape por todo lo alto A la asociación Amigos de Curtis se le ocurrió organizar una comida periódica que cada poco tiempo reuniera a los vecinos de este municipio que, por diversos motivos, han tenido que abandonar sus raíces para buscarse la vida en otros puntos de Galicia, España e incluso Europa. Para no perder el contacto, se buscó la excusa de una reunión multitudinaria. La de ayer fue la segunda en los últimos tres años y, a tenor de la respuesta popular, parece que no será la última. Más de doscientas personas dieron buena cuenta de un menú compuesto de empanada, pulpo con cachelos, tarta de Santiago, café y chupitos. Generosidad El monumento fue costeado con las aportaciones individuales de todos los afiliados a la asociación organizadora. Los promotores de la cuestación subrayan la enorme colaboración y ponen como ejemplo el caso de dos hermanos de corta edad residentes en Irlanda que rompieron sus huchas para enviar cinco euros cada uno. Estanco hipermoderno De enhorabuena están también los aficionados a los puros de la comarca. En Betanzos se ha inaugurado hace escasos días una cava de puros climatizada. El promotor de la idea es Vicente de la Fuente . Su pasión por los habanos y las demandas de la clientela tradicional le llevaron a acometer la importante inversión que permite conservar los puros a la temperatura ideal para proteger sus propiedades y la combustión. Vicente es auxiliado en la gestión del negocio por su hijo Javier. La cava, situada en la betanceira avenida de Castilla, ya se ha convertido en un lugar de peregrinación. Paseo Pero si han decidido pasear por A Coruña en lugar de viajar a la tierra de Os Caneiros, les recomiendo que visiten la exposición de óleos que Gabriel Anido ha colocado en el Café de Macondo, en la calle San Andrés. No se arrepentirán.