Adiós a la guardiana del mar

La Voz

A CORUÑA

XURXO LOBATO

27 jun 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

Hoy es una día agridulce para la Blanca Quiroga . Esta embarcación, tras 29 años de servicio en la base coruñesa, entra en tierra para convertirse en un referente para las nuevas generaciones. Tras soportar los embates de las aguerridas olas del Atlántico durante tres décadas, el buque, perteneciente a la base de salvamento de la Cruz Roja del Mar, será uno de los objetos más espectaculares de la exposición permanente del Aquarium. Allí quedará varada una lancha de más de quince metros de eslora a la que muchas personas deben la vida. Para rendirle homenaje, los más de cien tripulantes que han pasado por su cubierta se reúnen esta noche en el restaurante de la Casa de los Peces. «Es nuestra manera de rendirle homenaje», explica Antonio González, un contramaestre que sirvió entre las laderas de la Blanca Quiroga durante más de tres lustros. «Se va una gran heroína, una embarcación a la que toda la ciudad le debe mucho, porque su labor ha sido impresionante durante tantos años», recalca Carlos Reyes, jefe de la base de Salvamento Marítimo de A Coruña. A bordo de la embarcación quedan alegrías, muchas vidas salvadas y enormes dosis de gratitud. Como la de un ciudadano francés cuyo yate enfilaba los acantilados de Mera rumbo a una muerte casi segura en la noche en la que el Hortensia azotaba con fuerza el litoral coruñés. Ese mismo hombre conmovió el espíritu de la tripulación que le rescató con un generoso donativo para la Cruz Roja que envió desde su casa pocos días después. Hubo noches duras. Fueron, por citar dos casos, las de las colisiones del Urquiola y el Mar Egeo . Los dos colosos tiñeron de negro el cielo de la ciudad. «No daba ni tiempo a sentir miedo. A nosotros sólo nos quedaba trabajar y trabajar», apunta Antonio. Para los más de cien tripulantes que pasaron por la Blanca Quiroga , no había horarios. «Daba igual cuándo te llamaran, siempre estábamos listos para salir a ayudar a quien lo necesitara», revela este contramaestre de la lancha. El luto se apoderó de sus corazones con la muerte de uno de los voluntarios, José Ramón Taracido. «Puede que ese haya sido el día más triste de nuestra vida en la Blanca Quiroga », añade Carlos Reyes. Para rendirle homenaje al desaparecido y a todos los que en algún momento prestaron servicio a bordo de la lancha de salvamento se varará en la Casa de los Peces la embarcación. «Fue una idea de Carmen Colmeiro, que se lo propuso al alcalde y a todos nosotros nos parece una decisión extraordinaria, una manera de recordar siempre el pasado», concluye Antonio González.