«Camarote de lujo» y «La familia y uno más» son los largometrajes de mayor éxito rodados en la cuna española del séptimo arte
25 may 2002 . Actualizado a las 07:00 h.Las primeras vistas de la ciudad las tomó José Sellier en 1897. Las playas de Riazor y Orzán, la plaza de Mina y la iglesia de San Jorge fueron algunas de las localizaciones de esas películas perdidas. Fue en 1924 cuando se rodó en la ciudad, por primera vez, un largometraje argumental: La casa de la Troya , con Carmen Viance y Luis Peña como protagonistas. La Marina y As Xubias dan el toque herculino a este filme, que fue un gran éxito de taquilla. También obtuvo el respaldo del público Camarote de lujo , rodada en la ciudad en 1957 por Rafael Gil. El casco viejo y la zona portuaria son el escenario de una historia protagonizada por Antonio Casal, María Mahón, Manolo Morán y Fernando Sancho. En los años 50, A Coruña también se dejó ver en El hereje (1957), de Francisco Barja Moro, y El pórtico de la gloria (1953), de Rafael J. Salvia, donde la plaza de María Pita es el escenario de una coreografía musical. Alberto Closas Más protagonismo tiene en La familia y uno más (1965), de Fernando Palacios, la secuela de La gran familia . Alberto Closas y Rosanna Yani se pasean por el hotel Finisterre, la Marina, la plaza de María Pita y Os Castros (aparece el desaparecido lugar de San Diego). La vieron en los cines 1.600.000 espectadores. Hoy está considerada un clásico. La ciudad no volvió a tener un papel tan destacado en la pantalla grande hasta los años 90. Y lo obtuvo gracias a cineastas gallegos, como Raúl Veiga, director de A metade da vida (1994), donde el Palacio de Congresos hace de entrada de un cine, y Arde amor (1998). O como Héctor Carré, realizador de Dame lume (1994), donde se disfrutan bellos planos aéreos de la urbe, y Dame algo (1997). Nena (1997), de Xavier Bermúdez, incluye una vista de la Ciudad Jardín, que también aparece en Finisterre (1998), de Xavier Villaverde, quien ya había utilizado localizaciones coruñesas en Continental (1989). Películas de enorme éxito tienen momentos coruñeses. En la oscarizada Todo sobre mi madre , (1999), de Pedro Almodóvar, Cecilia Roth llora ante la puerta de un inexistente hospital provincial de La Coruña, líder en trasplantes. Es el Juan Canalejo, aunque no se haga referencia explícita y la escena se rodase en Madrid. Muy curiosa resulta la aparición en Torrente (1997) de una torre de Hércules en el piso de Toni Leblanc, que interpreta al padre del «brazo tonto de la ley».