«Desarrollar una novela es, en el fondo, como construir un gran edificio»

La Voz

A CORUÑA

Arturo Franco Taboada, arquitecto y escritor «El legado del obispo Nigromante» es el sugerente título de la novela ganadora este año del premio literario Fernando Arenas. Su autor es el arquitecto Arturo Franco Taboada. «En el fondo, desarrollar una novela es como construir un edificio. Requiere una estructura sólida que lo sustenta, un entramado que lo pone en pie, el ritmo, la correlación entre las partes para que todo tenga que encajar como si fuera un círculo perfecto, la depuración final,... Son dos mundos paralelos en los que me siento cómodo», dice.

24 abr 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

Arturo Franco Taboada (A Coruña, 23-9-45) descubrió en la escritura una vía de escape. «Yo sacrifico mi tiempo libre. Soy muy anárquico, escribo en un bar, en una servilleta,... Luego, en casa, tranquilamente, sacó esas notas y las pulo hasta sacar unos folios útiles», resume. Doce años de trabajo han tenido su premio. Y ya hay en lista de espera un segundo libro. Mientras, trabaja en el tercero. ¿Cuéntenos las principales claves de su primera novela. ¿Es un relato que discurre en dos escenarios diferentes, una parte que figura como real, asentada en el siglo XVI, y un segundo plano en el que se ficcionan hechos del siglo XIII. Es una historia de personajes, no una novela histórica. ¿Con unos protagonistas singulares. ¿Quizá sí. El protagonista principal es el obispo Nigromante, un personaje real que residió en Santiago en el siglo XIII y que tenía fama de mago por su afición a artes ajenas a la religión. ¿Una temática curiosa en un escenario poco habitual. ¿La verdad es que sí. Creo que la gran novela de Santiago está por escribir y ojalá está pueda ser, al menos en parte, una de ellas. Hablamos de una ciudad que fue la fortaleza más importante de Galicia y quizá el único punto conocido de esta comunidad lejos de las fronteras españolas durante muchos años, sobre todo en los siglos XII y XIII. Quiero reflejar ese pasado glorioso y cosmopolita que creo que apenas se conoce. ¿¿Cómo encontró el argumento y los personajes? ¿En 1987 estaba preparando un ensayo sobre la catedral de Santiago y su entorno urbano, y descubrí que en la trastienda había un gran número de personajes e historias novelescas. Muchos de ellos eran desconocidos por el gran público y creo que ésta es una novela novedosa, porque cuenta una historia que, al menos desde mi punto de vista, aún no estaba escrita. ¿¿Y Nigromante? ¿Es un personaje especial. Un ser que vive instalado en la soledad en la fase otoñal de su vida. ¿Biográfico? Sería falso decir que no hay nada de mí en los textos. Pero son sólo opiniones, no vivencias propias. ¿¿Para qué clase de público cree que es más recomendable su texto? ¿Es una de las cuestiones que más preocupa. No tanto por el número de personas que la puedan leer, sino por saber quién lo va a hacer. Ahora es cuando empezaré a compartir con ellos muchas horas de soledad y, paso a paso, circulando por escenarios comunes, se van convirtiendo en mis cómplices. Sólo el resultado final dirá si interesa o no. ¿Entonces, ¿ha elegido una temática generalista? ¿Diría que sí. Tuve la suerte de que el gran Torrente Ballester leyera mi trabajo. Él me hizo una recomendación que he seguido a rajatabla. Me pedía que me olvidará de una terminología muy especializada y que el lenguaje fuera accesible. Y sus consejos me fueron muy valiosos.