Niños de tres años aprenden a reciclar plástico en la guardería Ojo con tirar un trozo de plástico en la acera. Alguien le vigila y no es el espía fantasmal de Orwell, sino una brigada de ecologistas de base. Tienen tres años y su mascota, un tal «Duque», acecha para castigar a quienes no reutilizan el plástico. Son los alumnos de Os Pequerrechos, militantes en favor del reciclaje. Y su lema: «La bolsa o la vida».
09 abr 2002 . Actualizado a las 07:00 h.Los pequeños verdes han acudido al ayuntamiento para explicar a la concejala de Medio Ambiente, Carmen Marón, sus progresos en el taller de reciclaje que, una vez a la semana, realizan junto a los otros 400 alumnos de las cinco guarderías de Os Pequerrechos. El lema del curso deja claro que no se andan con chiquitas. La bolsa o la vida , así glosan la necesidad de reutilizar las bolsas de la compra. «Y cuando juntamos muchas, las llevamos al súper», matiza otro convencido de la causa. Los párvulos pisan fuerte «Un día en mi casa había un plástico tirado y le dije a mi papá que había que recogerlo», relata uno de los pequerrechos . Y es que estos jóvenes ecologistas no se limitan a aprender cómo se fabrica una hucha o una flor a partir de desechos de plástico, sino que se dedican a «vigilar desde la ventana» el comportamiento medioambiental de sus vecinos adultos, no tan concienciados con los problemas del medio ambiente. «Si tiran algo al suelo mandamos a Duque para que les de un bocadillo», apunta un parvulito. ¿¿Un bocadillo? «Un bocadillo de plástico, no de jamón», aclara el escolar. No vaya a ser que, encima, el infractor se lleve un premio. En este caso, es la concejala de Medio Ambiente la que recibe una singular lección de ecologismo por parte de estos 17 pequeños, ataviados con sus mandilones, y pertrechados con los juguetes y regalos confeccionados a partir de plástico. La tradicional hucha-cerdito de cerámica se puede reemplazar así por una futurista botella de plástico pintada de rosa y convertida en un moderno puerco-monedero. La profesora alecciona a sus muchachos para que expliquen el uso de la vanguardista hucha, pero parece que, afortunadamente, los niños todavía no tienen claro la función de eso que llaman dinero. «¿Para qué son los euros que vamos a meter en la hucha?», interroga la maestra. Silencio tímido hasta que un alumno se atreve con la ingenua réplica: «Para comprar dinero». «Para comprar escobas para limpiar la calle», corrige la profe . «Nuestro alcalde don Paco» Antes de entregar a la edil sus regalos reciclados ¿incluida la hucha¿, los niños obsequian a Marón con una peculiar canción en la que narran las aventuras de «nuestro alcalde don Paco» cuando sale de paseo y, para protegerse de la lluvia, utiliza como paraguas una seta del parque de Santa Margarita. Las mascotas del plan de basuras de A Coruña, Tita y Rito , se encargan junto a la concejala de repartir globos y caramelos entre los pequerrechos . «No hay que tirar los papeles al suelo», recuerda un ecologista de base.