«No hago trucos de circo»

SUSANA BASTERRECHEA

A CORUÑA

Braulio Martínez, médico especialista en hipnosis Es uno de los mejores hipnólogos del mundo, pero Braulio Martínez no lleva turbante ni mueve un péndulo para dormir a sus pacientes. Ni siquiera sale en televisión. «No haría hipnosis como espectáculo ni por todo el oro del mundo», asegura. Este psicólogo cubano utiliza el trance para curar desde el estrés, una úlcera o el insomnio, hasta la adicción al tabaco o la fobia a las cucarachas. «No hago trucos de circo», comenta. Eso sí, con el permiso del paciente. «Si le obligases a hacer algo que no quiere, se despertaría».

21 mar 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

Lleva treinta años aplicando la sugestión para curar y está a punto de publicar su quinto libro sobre hipnosis, Autoestima y motivación: métodos, técnicas y formas de conocer y desarrollar. Braulio Martínez está lejos de vivir del engaño. «Puedo ayudar a que desaparezcan las alteraciones psicosomáticas, pero no te quito un tumor de la cabeza ni una enfermedad coronaria», afirma. -Si le digo Constantinopla como en la película de Woody Allen, ¿se convertiría en un ladrón de joyas? -Pues no la he visto, pero eso se llama signo-señal, un estímulo condicionado que se ha instalado en una persona. Cuando se menciona, entra en trance, pero no es llegar, chasquear los dedos y dormirla. Hay un trabajo previo. ¡Ah! Y sólo funciona con la voz de quien ha dejado el estímulo en su inconsciente. -¿Tiene algún efecto secundario? -La hipnosis es un estado sin contraindicaciones y muy positivo porque da paz, tranquilidad y relaja. El único problema es que quien lo aplique no sea un verdadero profesional y no tenga los suficientes conocimientos. Puede provocar alteraciones en el paciente. -¿Puede cambiar hábitos como fumar? -No sólo eso. Puede curar cualquier tipo de adicción. Lo que en estado de vigilia te cuesta meses, la hipnosis lo soluciona en días. -¿Y permite visitar vidas anteriores? -Las experiencias de regresiones hipnóticas no se pueden comprobar científicamente. He trabajado en el tema y es curioso porque nadie se ve en un tipo humilde. Sus vidas anteriores son siempre de personas relevantes. -Habrá personas que no se dejen hipnotizar... -El 95% de la gente es capaz de entrar en un estado hipnótico. -¿Son más influenciables? -Todo lo contrario. Cuanto más inteligente, más capacidad de abstracción y mayor voluntad tenga la persona, más fácil y rápido será hipnotizarla. Ese 5% que no es hipnotizable es porque sufre algún retraso mental. -Es decir, que no se puede obligar a hacer o decir lo que alguien no haría o diría cuando está despierto. -Exacto. No es posible forzarle a hacer algo si va contra sus principios o su moral. Si es algo que no quiere hacer, se despertaría. Hay unos puntos en el cerebro que siempre están alerta para sacarlo del trance hipnótico.