El Materno, que elabora un registro de trauma pediátrico, insiste en que la mayoría de los siniestros son prevenibles El Materno ve demasiados politraumatismos infantiles. En cinco meses, cien pequeños necesitaron asistencia por daños en más de un órgano y el 20% sufrieron heridas de gravedad. Un registro que contabiliza, además, el doble de niños que niñas. Los expertos aluden a causas físicas -ellos se inician antes en el deporte- pero sospechan de razones más sutiles. El carácter del varón, con menor conciencia de peligro y más atrevido, puede explicar el desequilibrio. No obstante, no existe prevención de género. Cinturones y cascos no entienden de sexo. Su uso rebajaría la que es primera causa de muerte infantil: el accidente.
25 feb 2002 . Actualizado a las 06:00 h.La proporción es casi dos a uno, el 63% de los politraumatizados infantiles son niños. Pero, al margen de esas curiosas inclinaciones al trastazo ¿predeterminadas? por el cromosoma XY, existe un elevado índice de accidentes infantiles en que no vale echar la culpa a Guillermo el travieso. Si el 20% de los traumas pediátricos son graves, «la mayoría -insiste Diego Vela, jefe de Cirugía Pediátrica- no tendrían que ocurrir, son prevenibles». Un ejemplo: si el niño se empeña en patinar, aspira a Induráin o entrena para dar el relevo a Alex Crivillé, al menos que lo haga con casco. La mitad de los accidentados por esta causa que ingresaron en el Materno en la última mitad del 2001 no lo llevaban. Y no fueron pocos. El Registro de Trauma Infantil, que coordina el doctor Iván Somoza en colaboración con el personal de Urgencias y Pediatría, recoge que de casi un centenar de menores politraumatizados -es decir, con más de un órgano afectado-, trece sufrieron un accidente de bicicleta. Más argumentos: otro 9% fueron accidentes en carretera con el niño como pasajero de un vehículo y de ellos, la mayoría, siete de cada diez, no llevaba cinturón de seguridad. Insistir en que la población infantil no debe viajar en el asiento delantero parece demasiado obvio. Pero al riesgo de recibir el golpe más fuerte o salir despedido con mayor facilidad que un adulto, se suma otro: el airbag es mortal para cuerpos pequeños. Y qué decir de las sillas especiales para bebés. Su correcta ubicación, en el centro de la parte trasera y nunca al lado del conductor, pasa todavía porque la industria automovilística caiga en la cuenta de que son necesarios cinturones de amarre adecuados. Si se trata de prevenir, los atropellos (10% del total) son otra asignatura pendiente. Los expertos mantienen que una medida que ahorraría disgustos sería limitar la velocidad a veinte kilómetros en torno a los colegios, plazas y jardines.