La batalla por el tiempo libre

La Voz

A CORUÑA

JUAN R. GÓMEZ-ALLER AL DÍA Defienden la importancia de la educación para combatir el alcoholismo entre los jóvenes

16 feb 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

Comienza la contienda. Por un lado, la presión del grupo de amigos. En el otro flanco del campo de batalla, la educación. Ese es el escenario que presentó Santiago García Gutiérrez, especialista en orientación familiar, al explicar la situación actual del alcoholismo juvenil. Gutiérrez participó ayer en un curso de orientación para padres, que organizó la asociación de vecinos El Ensanche y que reunió a más de 25 matrimonios. La jornada, dividida en cuatro conferencias, fue protagonizada por el especialista madrileño. «Hay que ganar la batalla del tiempo libre», sentenció. Según García Gutiérrez, el arma para ganar la guerra contra el alcoholismo en los jóvenes es la educación: «Es necesario volver a una pedagogía del esfuerzo. Es la forma de forjar la voluntad de los jóvenes para que sean capaces de defenderse del alcohol». Aludió también a la necesidad de que la familia se implique a fondo en el problema. «Los padres deben comprender el valor del tiempo libre. La gente se preocupa sólo por el estudio de sus hijos, cuando educar la voluntad para hacerla fuerte durante el tiempo libre es imprescindible». Es en ese instante, según Gutiérrez, cuando los jóvenes se enfrentan a la presión del grupo de amigos, que pueden incitarle al consumo de bebidas alcohólicas. «Ese es el momento clave», añadió, a la vez que advertía que sólo una voluntad forjada en la educación familiar puede resistir esa presión. «Se produce una paradoja. Los jóvenes quieren ser distintos del resto de sus compañeros, pero acaban sucumbiendo ante la presión de sus amigos. Si no se educa su voluntad, no pueden mantenerse firmes». El debate acerca del alcohol entre los jóvenes se ha puesto de actualidad después del anuncio, por parte del Gobierno, de la nueva ley seca. «Esa ley se centra en eliminar el problema de orden público, que es importante, pero no ataca la causa de fondo, la deficiente educación. ¿Quién les va a impedir a los jóvenes seguir consumiedo alcohol reunidos en una casa particular?». La conclusión: la responsabilidad de los padres ante el problema del alcohol en sus hijos. Gutiérrez lo tiene claro: «Ellos han de ser el ejemplo».