JOSÉ LUIS GARCÍA LÓPEZ PLAZA PÚBLICA
02 feb 2002 . Actualizado a las 06:00 h.Lo oí en directo: una voz femenina calificó la presencia del Dépor en la final de Copa como comparsa del Madrid. A bote pronto, suena a indignante, a un menosprecio injusto propio de la prepotencia de una vikinga; pero con mi manía de consultar diccionarios me he percatado que lo de comparsa no es para tanto. Es término latino impregnado de aromas teatrales y musicales, solo comprobando analogías aparece ese soniquete despreciativo: figurante que carece de protagonismo, como los populares extras o la propia preposición extra, que viene a ser además. Pero, ¿con qué derecho vamos a rasgarnos las vestiduras en este torneo de Copa, aunque sólo sea gramaticalmente? Por lo que nos han dejado ver en la última eliminatoria, y en algún que otro partido más, están más próximos al papel de chirigota que al añorado del Superdépor. Y eso que los merengues tampoco están para tirar cohetes en cuanto al nivel de juego que prometían con tanto fichaje. Ya veremos. Ellos sueñan en un festival benéfico, con ocasión de su centenario próximo, de una cosecha superior de orejas, rabos y hasta patas en el que, a nadie extrañaría, la autoridad competente hiciera el paseillo de un blanco cegador de tanta blancura: del blanco ejemplar y añorado de Miguel Muñoz y don Santiago. No sé por qué me viene a la memoria un articulillo mío de hace más de diez años titulado Por qué adiós, míster? En él señalaba las manías de hurtar alineaciones y empecinarse en otros jugadores, incluso en contra de lo que piensan la afición. Esta temporada hemos evolucionado de un cierto hastío con buenos resultados a la tristeza de empatar, ganar por la mínima o perder por varios goles. Jaboronat! es la palabra obsesiva que se me ocurre. Más que de una comparsa gaditana me suena a premonición... A saber.