Para Javier Sabadie al entrar en el Rosalía «se respira la atmósfera del teatro clásico, y yo soy un enamorado del teatro a la italiana». No hay que olvidar que se formó en Milán y valora «una reforma sin estropicios», además de la maquinaria escénica y «un personal muy preparado». -¿Para cuándo los grandes montajes? -Hoy en día los grandes montajes son los que ya vienen aquí. Quizá faltan los musicales, pero casi no giran. Cuando lo hagan, vendrán. -¿Qué techo de ocupación se marca? -Un aumento de la oferta no siempre supone un aumento de la demanda. La idea es tener programación todos los fines de semana sin desdeñar al aficionado al pequeño formato. El objetivo es que el consumidor, todo consumidor, tenga alternativas. Estoy recogiendo los frutos sembrados por otras personas con el apoyo del público fiel, porque los abonados en el último año aumentaron un 35%, y hay que captar también a los espectadores jóvenes. -¿Recursos? -Este año, por primera vez el IMCE ha consignado una partida específica de unos 300.000 euros. Si no llegan, habrá que buscar más. Hay ejemplos, como el de Caixanova. Cuando me lo dijeron, me parecía un sueño que hubiesen conseguido que una entidad diese su apoyo no a un ciclo esporádico, sino a una programación regular. La vía es sensibilizar a todos y que las empresas se den cuenta de que el mundo de la cultura también les