«Lo único que echo de menos es comer bien»

La Voz

A CORUÑA

Iván Gómez, vive en un piso de estudiantes Iván no vive en un piso de estudiantes. Vive en un piso de amigos «desde el instituto». Todos de Pontevedra. Todos de Informática menos uno, que va para abogado. Quieren tanto a su casa de alquiler que hasta le han puesto «web». «Lo único que echo de menos de la otra es comer bien». Es adicto al «congeladillo».

14 ene 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

Sartenes por las que suspiraría el mejor antigrasa, montañas de platos que hace tiempo que no ven un estropajo, rollos sin papel higiénico que se hacen compañía desde hace años en un rincón del baño y muchos, muchos pósters de féminas insinuantes en paredes y puertas: piso de estudiantes. «La limpieza se hace sola o cuando a alguno le da un arrebato», cuenta Iván. Los turnos pasaron a la historia. El sistema comunista de compartir la cuenta del super, también. «Las cuajadas volaban y la barra de salchichón, lo mismo», explica. Ahora cada uno tiene su nombre en la botella de agua, el cartón de leche y los cereales. Asunto arreglado. Iván comparte casa de casi 541 euros (90.015 pesetas) al mes -decorada con cuatro ordenadores y una Play Station- con Alberto, Chema, Lorenzo y Juan desde hace cuatro años. «Cuando estábamos en COU ya hablábamos de pirarnos, tener un poco de libertad y juergas». Suelen montar algún que otro botellón casero, pero asegura que nunca fue el motivo de la precipitada huida del vecino de abajo. «Ahora vive en Mera», dice. De pellas Ven la tele hasta tarde, -son fanáticos de Operación Triunfo, antes de Gran hermano- charlan de madrugada, se saltan algunas clases, «pero también estudiamos». Iván, último curso de carrera con alguna que otra optativa pendiente. Y hasta es vicepresidente de la asociación Informáticos Asociados como Antiguos Alumnos. «No creo que me fuese mejor si viviese con mis padres. Conozco a gente de aquí y les va como a mí».