La señalización de obras en el túnel de Juana de Vega provocó importantes retenciones y protestas de los conductores
01 dic 2001 . Actualizado a las 06:00 h.La plaza de Pontevedra asistió ayer a un improvisado concierto fuera de programa. Hubo música de bocina. La organización de tan singular acontecimiento corrió a cargo de los responsables de las obras en el parking del túnel de Juana de Vega. Unas reformas en la rejilla del aparcamiento provocaron el cierre al tráfico de la salida del subterráneo que va a dar al edificio de Hacienda. El aviso del corte llegó demasiado tarde para muchos conductores. Resulta que la señal aparecía en la misma entrada del túnel, por lo que los automovilistas no tenían otra opción que entrar en el mismo y salir a Riazor o desviarse hasta plaza de Pontevedra, que fue lo que hizo la mayoría. Esto provocó una considerable retención y el enfado de mucha gente. El acceso a la plaza se colapsó. Los implicados en el atasco se quejaban de lo tarde que se avisaba del corte y apuntaban que todo se habría solucionado con un cartel al principio de Juana de Vega. Esto habría posibilitado el cambio de ruta hacia Durán Loriga. La intensidad del tráfico fue menor a partir de las 15 horas lo que hizo la circulación más fluida y antes de las 16 horas las obras habían concluido y todo volvió a la normalidad.