PACHO RODRÍGUEZ EN DIRECTO Culleredo se confirmó como un municipio de mayoría socialista y en Cambre el BNG obtuvo sus mejores resultados tras los «populares» Culleredo es socialista. El PSOE ganó el domingo. Pero, Ramón Calviño, vecino de Vilaboa, incluso afirma: «Creí que el PP no iba a sacar tanto». De todas formas, el feudo de Julio Sacristán resistió el empuje. Limítrofe con A Coruña, el municipio vivió los comicios con el interés de saber que allí los resultados no iban a corroborar la mayoría absoluta. En Cambre, municipio gobernado por el PSOE, el BNG obtuvo más votos que en 1997. Segunda fuerza política que relegó al tercer lugar a los socialistas. El primer puesto estaba asegurado: «Sabía que iba a ganar Fraga. Cuando hay una nube se sabe que va a llover», dice Manuel Eiroa.
23 oct 2001 . Actualizado a las 07:00 h.Hace sol en Cambre y Culleredo. Municipios dormitorio con vida propia hacia los que crece A Coruña. La resaca electoral es dulce. Aquí la gente entiende los resultados. Aceptan el juego democrático. El sol sale para todos. María Dolores Varela Eiroa, vecina de Cambre, trabaja en la peluquería Airium. No hay ideología. Todos nos cortamos el pelo. «Viene gente de diferente ideas», afirma. «En Cambre vive gente joven y muchos votan al BNG», explica. Y aclara: «Que yo no entiendo de política...». Pero aporta sabiduría: «De lo que se trata es de que cada uno vote a quien quiera. ¿No?». En la librería Marisa, propiedad de María Luisa García, de 52 años, se abre un debate: ¿Quién es más importante: Fraga o el alcalde de Cambre? «Fraga. Como el PP. Lleva tiempo y somos muy tradicionales», afirma María Luisa, que ofrece una amable tertulia ante un tema que resulta huidizo pese a advertir que no se trata de contar a quién se ha votado. «Mi hijo dice que le han dicho que Fraga tiene más años de los que cuentan. Pero es una tontería. Además, si las mujeres nos quitamos años, yo no, -reitera que tiene 52- ¿por qué no podrían hacerlo los hombres?». La hora del vermú La mañana insiste en llevarse las nubes a otra parte y el ritual del vermú se hace inevitable. Tras más de un «yo no hablo de política», Manuel Eiroa, Arturo Varela y Manuel Iglesias, en cambio, departen amistosamente en una mesa del Bar Centro, en Cambre. Antes de una partida de cartas, estos tres afables prejubilados ofrecen una versión de la actividad de los políticos y las elecciones. «Yo no me he molestado en seguir las informaciones electorales. Es cosa de los políticos, que son los que viven de ello», afirma Manuel Eiroa. ¿Y lo del BNG? «Al BNG lo votan los chavales. Votan sin ilusión. Saben que no van a ganar», sentencia Eiroa. En Culleredo el PSOE obtuvo una de sus satisfacciones: más votos, primera formación en las urnas y buenas palabras para Julio Sacristán de Diego, su alcalde. María Jesús García, de 25 años, se estrena en lo que ella llama «la mayor empresa de España». «Estoy en el paro. Vi bombardeos por todos los lados. Los de la guerra y los de la campaña», explica. Flores para el alcalde: «La gente vota al PSOE porque Sacristán ha puesto Culleredo como debe ser», afirma con vehemencia. Cada parroquia tiene su historia, pero este municipio mira a la izquierda. «En Vilaboa siempre se votó izquierdas», asegura Manuel Calviño, prejubilado de 64 años, mientras degusta su cerveza matinal. Rojo confeso, explica resignado que «a Fraga le vota la gente mayor de las zonas rurales». No sé a qué me suena. «La gente pasa mucho de política y eso se notó en la campaña», finaliza Calviño su discurso. Víctor Rodríguez y Pilar Alonso comparten 31 años de matrimonio y de negocio en la panadería Pili, en O Burgo. Resaltan la «gran valía del alcalde», pero como pareja ideal, y plural, rematan: «la Xunta ha hecho cosas muy buenas aquí».