DA GUARDA

La Voz

A CORUÑA

ÁNGEL PADÍN PLAZA PÚBLICA

05 oct 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

La alusión al edificio de la calle Real que hoy ocupa el banco Etcheverría y a sus más famosos habitantes, Modesta Goicouría y Eusebio da Guarda, me ha traído algunos recuerdos e incluso alguna leve reprimenda de amigos preocupados por el tema que yo trataba en anterior comentario. Los recuerdos me llegan desde la capilla de San Andrés, donde reposan los restos de ambos benefactores. Las leves reprimendas hacen referencia a que el edificio 75 de la calle Real, hoy ocupado por la mencionada banca, según me cuentan sufrió diversas reparaciones e incluso se amplió. Pero lo que nos interesa ahora es la figura de Da Guarda, poco recordada hoy día pese a que alguno de mis interlocutores lo señala como «el principal benefactor de nuestra urbe en el siglo XIX». Con toda la razón. Las huellas que ha dejado este prócer coruñés (nacido en nuestra ciudad en 1824, bautizado en San Nicolás y fallecido en 1897) trascienden al tiempo y es justo que nos acordemos de quien no sólo creó riqueza con sus negocios, sino que dejó como testimonio lo que ya casi todo el mundo sabe, o debe saber: el instituto de Enseñanza Media que lleva su nombre y en donde también se ubicaron muchos años la Escuela Provincial de Bellas Artes y la de Artes y Oficios; las escuelas con su mismo nombre y anejas al instituto, en la propia plaza de Pontevedra; la capilla de San Adrés y el mercado da Guarda, hoy objeto de polémica al pretender su reforma. Un detalle de la personalidad de Da Guarda es que su entierro recorrió las principales calles coruñesas a hombros de sus operarios. Centenares de coruñeses presenciaron su paso como homenaje al benefactor, recordándonos muchos años después parecido homenaje multitudinario tributado a otro benefactor coruñés, Barrié de la Maza, con las calles repletas de público mientras era conducido al cementerio. Valgan estas líneas como recuerdo y homenaje a Eusebio da Guarda González. redac@lavoz.com