El colegio de Tarrío sufre fuertes daños y tiene que suspender sus clases

D. VÁZQUEZ / F.J. CASTIÑEIRA A CORUÑA

A CORUÑA

KOPA

El centro, que estaba cubierto con lonas, padeció los rigores de la lluvia y no tendrá actividad hasta el lunes «Catastrófica», así define el Ayuntamiento de Culleredo la situación del colegio público de Tarrío. Las paredes están ennegrecidas, algunas aulas parecen piscinas y los ordenadores y los libros se mojaron con las goteras que «atravesaron» las tres plantas del centro debido a un tejado inexistente, ya que la cubierta estaba en proceso de sustitución. Por el momento, los 250 alumnos, que ya habían comenzado las clases con retraso el pasado día 24, ven ampliadas sus vacaciones forzosas hasta el lunes.

02 oct 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

«Nos ha pillado el toro. A veces las buenas voluntades no llegan». Con estas palabras reconocía ayer Ana Álvarez, miembro del APA de Tarrío, que finalmente se cumplieron las peores previsiones. El delegado provincial de Educación, Alberto González Armesto, se reunió ayer por la mañana con miembros del gobierno local y del consejo escolar para ofrecer soluciones a la paralización del cambio de cubierta en el centro, tras dejar los trabajos el pasado viernes la subcontrata que los estaba realizando. Estaba previsto que el colegio de Tarrío se cubriese ayer tarde con lonas, para evitar que si llovía el agua se filtrase a las aulas. Las lonas llegaron tarde y las inundaciones fueron «inevitables». Desde el Ayuntamiento de Culleredo se criticó ayer la mala planificación de la Consellería de Educación ya que eran unas obras solicitadas hace dos años, que se ejecutaron con mucho retraso y que todavía no han concluido. Además, se anunció que se reclamará a la Xunta que asuma el costo de la pérdida del material escolar ocasionada por la tormenta.