PABLO PORTABALES PLAZA PÚBLICA
24 sep 2001 . Actualizado a las 07:00 h.La idea está bien. Lo del Día sin Coches aglutina valores como la solidaridad y el respeto al medio ambiente, y fomenta hábitos tan saludables como el de caminar. Los que idearon la dichosa jornada son buena gente y se merecen un aplauso. Pero la versión coruñesa del Día sin Coches, que consistió en cortar las principales calles del centro -siempre lo pagan las mismas- un sábado lluvioso, sólo sirvió para acentuar el cabreo de los conductores, malhumorar a los comerciantes y complicar la vida a la policía municipal. Y porque el automóvil no habla, que si no seguro que también criticaría la medida. El único dato positivo es que, tras un meticuloso control sonoro, puede asegurarse que en las avenidas cortadas al tránsito bajó el nivel de ruido. Vale. Esto es como medir los decibelios en el Orzán a las seis de la tarde para afirmar que los que salen de copas son mudos y los pubs pinchan piezas de la Sinfónica. En los primeros días sin coches no se valló ninguna calle y el resultado fue negativo. Hubo más tráfico que nunca. Ahora tampoco funciona. Habrá que empezar a pensar en la singularidad geográfica y climática de A Coruña a la hora de ponerse a imitar a los europeos. Aunque también es posible que los singulares seamos los conductores coruñeses. Nos queda una esperanza. Seguro que el próximo 22 de septiembre la jornada será un rotundo éxito. Cae en domingo. pportabales@radiovoz.com