El tiempo fue pasando, la transición comenzó a eliminar figuras del pasado y no se consideró conveniente continuar con algo que iba a ser objeto permanente de polémica, tal y como ocurrió con la estatua de su ciudad natal. Es más, cuando en abril de 1979 accedió la primera corporación democrática, con el nacionalista Domingo Merino al frente, se decidió suprimir la inscripción que había en la fachada principal del Palacio de María Pita, lado izquierdo, a la altura de la primera planta, por considerarla vejatoria para la democracia y muy especialmente para el Partido Comunista, componente de la corporación (había obtenido dos concejales). En esa inscripción, que costó muchísimo eliminar, pues estaba grabada sobre la propia piedra, se aludía al «Caudillo vencedor de la Cruzada contra el comunismo». A este respecto, bueno será añadir que algunas inscripciones con la efigie del Caudillo en tono negro sobre la piedra todavía figuran en los soportales que circundan la propia plaza de María Pita y que son objeto de especial atención por parte de los turistas.