ÁNGEL PADÍN PLAZA PÚBLICA
31 ago 2001 . Actualizado a las 07:00 h.A propósito de nuestro anterior comentario sobre Clunia, Crunia, Crunna, etcétera, como antecedentes del topónimo de nuestra ciudad y la existencia de otras ciudades con el mismo nombre, un buen amigo casado con canaria y por ello con largas temporadas en una de las Islas Afortunadas, en concreto en Gran Canaria, me informa de la existencia de un lugar o caserío en dicha isla al que denominan Coruña. Creo recordar que en esta columna se habló de ciudades que en Estados Unidos y Canadá llevaban el nombre de Coruña, tal vez porque hasta allí llegó la fama del famoso lienzo que tomó el nombre de la ciudad o de un fumador de puros en su especialidad de farias. Pero volvamos al tema inicial y señalemos que ya en las nuevas enciclopedias figura esta coletilla: «Coruña: hasta 1997 se llamaba La Coruña». De esta manera ya se pueden ir despidiendo cuantos suspiran por mantener el artículo «La». En clave de humor podemos decir «menos mal que nos queda Portugal», pero referido a Francia. Los franceses no han borrado lo de «La Corogne» y así lo hemos visto en el famoso diccionario «Benezit» y lo seguiremos viendo en libros de texto, enciclopedias y diccionarios de nuestro vecino, al que algunos estaremos eternamente agradecidos. Los peregrinos por mar a Compostela salían de sus puertos de origen y se dirigían a La Corogne. En suma: «merci». redac@lavoz.com