Los leoneses estrenaron en A Coruña el ritmo eléctrico de su nuevo disco «La taberna del Buda» Hubo café para todos y de todos los gustos. Percusión cubana, vientos hispano-caribeños y los leoneses al frente de un repertorio que navega en el sonido latino pero cada vez con más guiños al pop. La «extraordinaria paradoja» de Café Quijano se metió en el bolsillo a los presentes en la plaza de Pablo Iglesias. La célebre «Lola» volvió a salir a la palestra, pero el grupo tiene ya un repertorio de esos que se cantan tanto desde el micro como entre bastidores. Ayer, cerca de diez mil personas corearon las letras.
12 ago 2001 . Actualizado a las 07:00 h.El tirón de Café Quijano quedó ya patente en las pruebas de sonido, cuando un buen número de curiosos se acercó a ver cómo se prepara la fiesta escénica. El concierto comenzó con un cierto retraso achacable a que en Riazor se celebraba el primer título futbolero de la temporada. Pero los goles de la banda leonesa fueron cayendo de uno en uno en forma de canciones y con un sonido espectacular. Los tres hermanos se valieron de sus temas más conocidos para calentar el ambiente y conseguir la complicidad de sus fans. El Nada de ná de su nuevo disco, La Taberna del Buda, lleva el tiempo suficiente sonando en las emisoras musicales como para que la gente se lo supiese al dedillo. Entre los espectadores, los jóvenes eran mayoría, pero tampoco faltaba gente mayor y niños que aprovechaban las últimas horas del día para pasar el rato en el parque con Café Quijano de música ambiente. Los temas del nuevo trabajo siguen destacando por las letras curradas y el ritmo pegadizo -con más chispa, si cabe, que los anteriores- pero la gente esperaba a La Lola para disfrutar de una velada perfecta. Ella no faltó. Un sabroso café aperitivo de la próxima visita, al que asistieron, según cifras de Protección Civil, cerca de diez mil personas. Aún queda la cita de septiembre en el Coliseo. Será con Paulina Rubio.