A Coruña, siglo XV

Xurxo Fernández Fernández
XURXO FERNÁNDEZ A CORUÑA

A CORUÑA

La Ciudad Vieja retrocede media docena de centurias para celebrar la Feria Medieval La vida es un carnaval. Lo grita una canción mientras los artesanos de la Feria Medieval se afanan en levantar sus puestos. Toman el estribillo al pie de la letra. Recrean en la Ciudad Vieja un ambiente olvidado siglos atrás. La música caribeña no ayuda. «Esperemos que cambie el sonido, porque de medieval no tiene mucho», comenta Clota, la de las marionetas, mientras trata de descifrar cómo colocar los maderos de su tenderete. No es difícil: en cada listón hay instrucciones escritas a lápiz. Se nota que no es la primera vez que la joven y sus bártulos viajan en el tiempo. Con ella, parte de la Ciudad Vieja se acerca al siglo XV. Otros harán el resto.

04 ago 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

La argentina de las marionetas derrocha alegría. Es una fórmula infalible para vender su mercancía entre tanto mercader. Se confiesa «apasionada por la Edad Media» y su afición le lleva a acudir a un par de ferias de este tipo cada año. La de A Coruña le gusta especialmente: «Linda gente la de acá, de los que más». Es el márketing del siglo XV. A los lados de su tenderete están el de Luis y el de Víctor. El primero comparte su labor de artesano con la de actor. Le gusta trabajar «muy a pelo con el público» y prepara sus actuaciones junto a otros magos del disfraz como los integrantes del grupo la Trifulca, el gran Pantalone o el genial Crispín D''Olot. Para este año anuncia sorpresas: «Habrá balconadas y enredos de calle». Tanto él como su amigo Víctor, el orfebre del taller Fíbula, destacan que «no somos ninguna comuna, coincidimos en algunas ferias pero, en contra de lo que alguna gente piensa, cada uno tenemos nuestra vida fuera de esto». Quieren un respeto para sus profesiones de artesanos, cocineros, músicos o actores. Sin duda, lo merecen. Es el momento de dejar a un lado a este simpático trío y buscar la zona de comidas, en la plaza de Azcárraga. De camino, aparecen Pepe y Begoña, el artista del cuero y la astróloga buscan al organizador para saber dónde pueden ubicar sus puestos. Ya en el punto de destino, Vicente Ventura nos muestra su tienda de té y comida árabe, decorada con todo lujo de detalles. No sólo de cristianos vive la Edad Media. Él participa en la feria coruñesa desde la primera edición, hace siete años. Está orgulloso de haber colaborado a situarla entre las más importantes de España, aunque se queja de que los problemas de esta edición «se la han cargado de un plumazo». Por los alrededores de la tetería aparece José. Uno de los pocos coruñeses que participan en la feria. Sus actuaciones gozan de la simpatía del público y le ayudan a «malvivir». Montados los puestos, sólo resta retirarse a dormir un sueño de seis siglos, lleno de espadachines, dragones y princesas.