M. F. ARIAS AL DÍA El buen tiempo convirtió las fuentes y los estanques de la ciudad en improvisadas piscinas públicas
31 jul 2001 . Actualizado a las 07:00 h.El buen tiempo disparó ayer los termómetros en la ciudad. Pero también disparó los ánimos de los coruñeses, que, en el colmo de su entusiasmo, renunciaron a darse un paseo hasta los arenales de Riazor y el Orzán y se lanzaron sin complejos -y, en algún caso, sin el mínimo atisbo de pudor- a las fuentes y los estanques públicos. La fuente con géiser que recibe a los automovilistas en la avenida de Alfonso Molina y la cascada artificial de la calle Casares Quiroga fueron dos de las improvisadas piscinas en las que los ciudadanos aliviaron ayer su elevada temperatura corporal. La estampa de los vecinos a remojo, más propia de ciudades de secano como Madrid, sorprendió a algún turista, que no alcanzaba a comprender cómo en una ciudad rodeada de mar algunos de sus habitantes prefieren una mansa fuente pública a las olas del bravo Atlántico. Y es que el calor apretó de lo lindo a lo largo de todo el día hasta que, alrededor de las siete de la tarde, la clásica bruma vino a acabar con la ilusión de los que ya se las prometían muy felices para el ansiado mes de agosto. El verano en A Coruña, hasta la fecha, en dosis moderadas, para que no haya pieles quemadas.