La supresión del precio fijo de los textos escolares, principal motivo del cierre de las librerías Cogieron el libro de texto y lo despojaron de su contado romanticismo. Suprimieron literatura, geografía, historia... Todo quedó reducido a papel y líneas de imprenta. Los genios de la economía convirtieron la letra en número y ordenaron la libertad de tarifas. Fue una sentencia de muerte para muchos y ahora amenazan con hacer lo mismo con la poesía y la prosa. «Con el precio fijo había igualdad de oportunidades, ahora no», protesta el presidente de la asociación provincial de libreros. Mira con envidia a otros países, como la vecina Francia. «Allí pusieron también en práctica el sistema de libertad de precios, cuando cerraron el 50% de las librerías volvieron a los fijos». Rectificar es de sabios. Está escrito.
24 jun 2001 . Actualizado a las 07:00 h.En muchas de las librerías que cerraron en fechas recientes, colgaba un cartel que anunciaba su clausura por jubilación. Para el presidente de la asociación provincial de libreros, Enrique Molist, este motivo esconde algún otro de mayor importancia: «Cuando el negocio va bien siempre hay alguien que lo continúa, de lo contrario, es que las cosas marchaban mal». Molist tiene un establecimiento que lleva su apellido en la avenida Buenos Aires. Por su propia experiencia, sabe bien cual es la situación del sector: «Los negocios cierran, pero el número de libros publicados cada año sigue aumentando». ¿El motivo de tan paradójica situación?: «Hay un auge de uso de las librerías, que cada vez están mejor servidas; la gente está alienada con Internet y sobre todo, la liberalización de precio en los libros de texto, que es lo que ha acabado con los pequeños establecimientos». El fin del precio fijo se debe, según Molist, «a un error de la ministra de Educación y Cultura, que beneficia a las grandes superficies». Apunta también otro problema: «Se hace un uso indiscriminado de la fotocopia, alguien debería controlarlo, perjudica mucho». El presidente de los libreros coruñeses sentencia: «Es necesario defender nuestros intereses, de lo contrario, esto puede ir a peor».