La poetisa Lucía Aldao saca la artillería pesada para hablar de A Coruña. La ciudad le convence, aunque es más crítica con la gestión del alcalde, Francisco Vázquez. -Me gusta la ciudad. Me gustan los sitios pequeños. No tengo ningún rincón especial. -¿Cree que cambió? -Sí, cambió mucho. Tenemos un alcalde que es un topo y eso se nota. Hay una Coruña de arriba y otra de abajo. Al alcalde le gusta mucho la jardinería y el cine (ironiza). Lo del cine está muy bien. Me gusta el Fórum y el CGAI. -¿Lo del rincón ya no se lo preguntó? -No tengo un sitio especial. Me gustan muchos bares. Por supuesto, el bar Juan. -Si fuese alcaldesa ¿qué haría? -Uyy, haría de A Coruña menos Marbella y más A Coruña. Es una tontería la Casa de los Peces y el pirulí. Pero, sobre todo, agujerearía menos la ciudad. -¿Tiene algún sitio favorito en los alrededores? -Mi aldea. Está a cinco kilómetros de Curtis, A Graña. Es por el cariño de pasar allí mi infancia. -¿La gente escribe poemas cuando se enamora? -Sí, es cierto. Pasa con el primer amor. No es mi caso. Lo mío es producto de un estado. Ella viste en verano como en invierno. Lleva dos camisetas y una chaqueta de punto bien gorda a pesar de que hace tanto calor como en la película de Marilyn Monroe, La tentación vive arriba. «No siento ni frío ni calor. Soy un poco rara». Ustedes dirán si lo es o no.