Un edificio cúbico acristalado albergará el futuro Centro de las Artes de Labañou

M. CARMEN LÓPEZ A CORUÑA

A CORUÑA

KOPA

La ciudad podrá disfrutar de las instalaciones en el plazo máximo de dos años El Centro de las Artes de Labañou ya tiene rostro. La Diputación Provincial de A Coruña ha dado a conocer el diseño ganador del concurso para la construcción de la sede del museo provincial y del Conservatorio de Danza. El jurado calificó las deliberaciones de «complicadas», dada la alta calidad de las 75 propuestas participantes. El anteproyecto premiado, «Velouria», nació en un estudio arquitectónico de Madrid, obra de Victoria Acebo y Ángel Alonso. El centro integrará museo y escuela en un único edificio cúbico muy diáfano. El proyecto, dotado con un presupuesto de 704 millones de pesetas es ya, según la Diputación, una realidad. Las obras comenzarán en el último trimestre del año.

19 jun 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

La «magnífica ordenación» del espacio interior, la apertura hacia el mar, la «eficiencia» a la hora de integrar museo y Conservatorio, y la «originalidad» de las salas de exposición: éstas han sido las consideraciones por las que el jurado otorgó el primer premio a la propuesta titulada Velouria. «No ha sido sencillo elegir -manifestó el vicepresidente de la Diputación, Antonio Erias-, porque los proyectos eran excelentes». El diseño, firmado por Victoria Acebo y Ángel Alonso, salió de un estudio de arquitectura de Madrid. Según Fernando Cebrián, arquitecto provincial y miembro del jurado, la propuesta presenta «dentro de una aparente sencillez, una estructura interior muy compleja». El edificio tendrá cinco plantas, con una superficie total de casi 5.000 metros cuadrados, de los que casi 1.500 corresponden a una planta subterránea. Caja de cristal El aspecto exterior es el de una enorme caja de cristal, material representativo de A Coruña, tal y como subrayó Antonio Erias. Los espacios destinados al Conservatorio de Danza son opacos. Según se describe en el anteproyecto, se disponen como las ramas de un árbol, entorno a un tronco central que albergará las escaleras y ascensores. En el espacio situado entre este núcleo en forma de árbol y la cobertura de cristal del edificio, se situarán las salas destinadas al museo, alargadas y con paredes translúcidas o transparentes. Gracias a su amplitud, se podrá exponer en ellas esculturas o pinturas de gran tamaño, que necesitan ser contempladas desde cierta distancia. El museo y el Conservatorio contarán con entradas diferenciadas, pero compartirán espacios comunes como el salón de actos y la cafetería. Ésta tendrá también un acceso propio desde la calle y podrá permanecer abierta al público, independientemente del horario del Centro de las Artes. Una plaza pública El anteproyecto preve, además, la construcción de una plaza, que quedará al resguardo del viento gracias a la protección del mismo edificio. Según comentó Fernando Cebrián, el protagonismo del centro está asegurado por su altura, similar a la de los edificios circundantes. La fachada acristalada actuará por el día como un espejo, reflejando la luz solar. Por la noche, la iluminación interior creará un efecto similar al del obelisco Milenium. Su presencia será apreciable desde la Torre de Hércules y la Domus.