JOSÉ LUIS GARCÍA LÓPEZ PLAZA PÚBLICA
06 may 2001 . Actualizado a las 07:00 h.Ni me vale lo de «antes se hacía peor» o «en todas partes cuecen habas»: son memeces, como poco, que viene de memo, palabreja en desuso que es voz que imita la tartamudez. Pero peor es errar de buena fe o «estar convencido de que está guay lo que es un despropósito». Como voy a dar unas pinceladas sobre el urbanismo que nos acosa, no sería justo pensar sólo en el actual gobierno municipal como responsable: la cosa viene de lejos. Lo que pasa es que éstos empiezan a venir también del pasado y, claro, la gente se olvidó de los otros. La memoria popular no suele ir mucho más allá del quinto cuatrienio... Disfrutamos hoy en La Coruña de dos establecimientos de calidad, de cocina puntera que, de forma contrapuesta por su situación, ofrecen como complemento del menú una visión casi completa de la ensenada de Riazor. Uno, situado en los altos del complejo Playa, y que en el pasado hubiera ofrecido la prodigiosa vista de una Torre de Hércules sin mutilaciones, en lo alto de una pedregosa colina en la que lo verde, la vegetación espontánea, sigue luchando con éxito por su supervivencia contra todos los elementos, más o menos enfurecidos, de la Madre Naturaleza -¡felicidades madre!, por cierto- y apenas ofrece las últimas ventanucas tapiadas y el tellado de pedra; la muralla visual es, como poco, vergonzante. Pero, nada nuevo, ni siquiera ese suspiro compartido por la mayoría de los coruñeses de expropiar y hacer una barrida de la noche a la mañana... Al otro lado, desde la Domus, el panorama resulta más indignante. Prescindiendo de un Rubine irrecuperable, con el respiro de la plaza de Portugal y el deseo unánime de volar el pabellón, lo nuevo, resaltado por lo atrayente de un paseo marítimo que cada vez llega más allá, el bodrio de la silueta de Los Rosales. Y pensar la de elogios que ha suscitado. Me recuerda lo del rey desnudo por las calles. Desde luego la solución no está en las lonas, en batería, debidamente decoradas para disimular las fealdades de los andamios... Sólo puede el obelisco del Millenium, un poco cativo, pero de lo nuevo es lo mejor. Y olvidémosnos de San Sebastián o Santander, más vale no comparar. Por cierto, ¿alguien cree que en aquellas ciudades se podría destruir un balneario como la Residencia de los ancianitos? Si alguien no lo remedia, dentro de poco lo añoraremos como hoy, los mayores, lo hacemos con el edificio del antiguo hotel Atlántico. ¡Qué pena!