RODOLFO VILLORIA MÚSICA CLÁSICA La obra de Gian Carlo Menotti «¡Socorro, socorro, los Globolinks!» se representa para los niños coruñeses ¿Quién podría pensar que lo primero que iban a visitar los marcianos a su llegada a la ciudad fuera el Palacio de la Ópera? A buen seguro que nadie hubiese apostado por ello. Pero la realidad es así. Los alienígenas «pasarán» hoy a las 10.00 de la Torre de Hércules y el Millennium y acudirán directamente a la «casa de la Sinfónica». El motivo no es otro que la representación en el auditorio de la obra «¡Socorro, socorro, los Globolinks!». Los chavales coruñeses podrán divertirse mientras escuchan la mejor música.
28 mar 2001 . Actualizado a las 07:00 h.Aspecto verdoso y algo siniestro. Así definen a los Globolinks quienes alguna vez se han cruzado con ellos. Pero no se asusten, estos marcianos llegan a la ciudad con la sana intención de promover entre los niños coruñeses el interés por la música de ópera. Para ello, ofrecerán seis funciones entre hoy y el sábado. Representarán el espectáculo compuesto por el italiano Gian Carlo Menotti ¡Socorro, socorro, los Globolinks! La puesta en escena comienza con la llegada a la tierra de estos raros extraterrestres, que por motivos de lo más variopinto intentan invadir el planeta. Sus figuras, entre lo siniestro y lo divertido, hacen que uno no sepa muy bien a que atenerse a la hora de combatirlos. Al final, será posible encontrar un método infalible, y muy musical, para deshacerse de ellos. El espectáculo se enmarca dentro de los conciertos didácticos de la Sinfónica. Diez mil chavales de los colegios de la ciudad podrán asistir a las escenificaciones. El compositor Quizá, la preocupación de Gian Carlo Menotti por los niños venga de su precocidad como artista. Nació en Italia en 1911. Su padre era comerciante, y su madre una aficionada a la música. Fue ella la que lo inició en los rudimentos del arte. A los 13 años ingresa en el Conservatorio de Milán. Ya antes había compuesto dos óperas y cuando contaba con sólo 25 años una de sus obras fue puesta en escena en el Metropolitan de Nueva York. Las composiciones de Menotti son de una completa claridad tonal con cierto conservadurismo técnico.