EUSEBIO ÁLVAREZ LA ENTREVISTA Enrique Paz, un coruñés que fue alumno predilecto de Alfredo Kraus Estudió canto con la ilusión de llegar a triunfar en los grandes teatros de la ópera, pero no llegó a la cima. Tras haber estudiado durante cuatro años con Alfredo Kraus, que lo consideró como uno de sus alumnos predilectos, Enrique Paz Escudero (A Coruña, 1946) se conforma ahora con ser el primer tenor de la coral polifónica El Eco e impartir clases de canto a los jóvenes que quieren introducirse en el mundillo de la canción lírica. «La voz nace con uno y después se perfecciona», afirma Enrique Pazos.
20 feb 2001 . Actualizado a las 06:00 h.Siendo muy niño ya despuntaba por su voz atiplada y cuando comenzó el bachillerato en los Salesianos empezó a mostrar interés por la zarzuela. -¿Cómo nació su afición al «bel canto»? -En los Salesianos. En fiestas del colegio actuaba en el teatro un antiguo alumno que interpretaba romanzas de zarzuela. Era una delicia escucharle y pensaba si yo sería capaz de hacer lo mismo. -¿Le animaron en casa? -Todo lo contrario. Mis padres querían que estudiara y no que me seleccionaran para el coro del colegio. Canta mal, me decían, y recuerdo que cuando el encargado del coro, el padre Gregorio, me oyó cantar la ovejilla lucera me mandó parar y me borró de la lista. Me debió salir horroroso. -¿Cuándo comenzó a soltar la voz? -Haciendo la mili. Las guardias las pasaba cantando. Ya tenía voz de tenor y cantaba, de oído, piezas de zarzuela y de ópera. Me gustaba mucho escuchar discos de Miguel Fleta y trataba de imitarle. -¿Quién le animó a estudiar canto? -Una profesora italiana que daba clases de canto a un hijo del alcalde Peñamaría. Me escuchó, me animó y mis padres empezaron a apoyarme. Después la soprano coruñesa María Uriz me abrió el camino hasta llegar a Alfredo Kraus. -¿Le resultó difícil que le escuchara Kraus? -Al oírme en Milán Elvira DïHidalgo, maestra de la Callas, me facilitó la primera entrevista con Kraus en Madrid. -¿Gastó mucho dinero? -Con Kraus estuve estudiando desde 1972 a 1975 y nunca me cobró. Los únicos gastos que tuve fueron los viajes y estancias en Milán y en Madrid, según el calendario del maestro.