«No somos un reformatorio»

La Voz

A CORUÑA

CÉSAR CASAL LA ENTREVISTA Elena Rodríguez Borrajo, directora de la Casa de Acogida de Cruz Roja y Familia Dirige la Casa de Familia de A Coruña. Se llama Elena Rodríguez Borrajo y quiere que todo el protagonismo sea para el proyecto. Cruz Roja y la Dirección Xeral de Familia se han dado la mano para acoger en un piso a niños en situación de abandono, malos tratos o desamparo. Un equipo de profesionales se encarga de esta peculiar familia numerosa. Tratan cada caso con todo el cariño del mundo. «Queremos normalizar la vida de los chicos. Tenemos capacidad para ocho. No somos un reformatorio», recalca.

13 feb 2001 . Actualizado a las 06:00 h.

Subraya que el proyecto está cofinanciado por la Cruz Roja y la Dirección Xeral de Familia. Insiste en que trabajan en estrecha colaboración con los servicios técnicos de la Consellería de la Familia. Pide que ninguna de las dos cosas queden en el tintero. No quedan. Esta iniciativa no tiene nada que ver con los hospicios o los reformatorios de otrora. Su directora lo deja bien claro, al tiempo que reflexiona, puntillosa, sobre el trabajo que realizan tras un año de actividad. -¿Cuál es el balance después de un año de actividad? -Muy positivo. Intentamos normalizar la vida de los chicos. Queremos que la separación de su familia biológica no implique cambios en sus vidas. -Cómo es la vivienda? -Es un piso pequeño. Usamos los servicios de zona, el colegio o los médicos, para que los chavales no dejen de llevar una vida normal con niños de su edad. Hay ocho plazas. Tuvimos casos de cuatro años hasta 18 años. El centro es mixto. Hay de todo, como una familia normal y corriente. -¿Es el único que gestiona Cruz Roja en Galicia? -Sí, en Galicia tenemos este, aunque estamos en otras dieciséis ciudades españolas. -¿Y los profesionales? -El piso tiene que funcionar los 365 días y las veinticuatro horas de cada día. Los menores no son un electrodoméstico, no se apagan (más claro, agua). Tenemos un director y cuatro educadores. Los voluntarios enriquecen la acción. -¿Un trabajo complicado? -(Pone cara de dificultad, de jeroglífico). Ya es difícil tener un niño, imagínate si tienes ocho y con dificultades. Pero es muy gratificante. -¿Dónde quedan aquellos terroríficos reformatorios? -Están superados. No tenemos nada que ver con aquello. En las políticas actuales no tienen razón de existir.