Un «mandoble» dialéctico del alcalde resolvió una sesión vertiginosa Elviña es un mar de hierba. Un paisaje de leyenda bajo el que se puede escuchar el aliento milenario de A Coruña. Pero el castro también es una excusa para recuperar el antiguo arte del mandoble. Aunque sólo sea verbal. Francisco Vázquez volvió a presidir la faena en el salón de sesiones. Y Vázquez cogió su fusil (dialéctico, claro) para tumbar los incómodos argumentos de la oposición, que siempre anda buscándole no sé sabe cuántos pies al gato. El alcalde resolvió de un solo «tajo» un pleno que se jugó a un ritmo vertiginoso.
12 feb 2001 . Actualizado a las 06:00 h.Vázquez parecía distraído. Tomaba notas en un papel. Y en esto llegó el debate sobre la recuperación del castro de Elviña. El portavoz nacionalista, Henrique Tello, arremetió contra el gobierno local: «¿Que se vai facer en Elviña, unha churrería, un xacemento ou un quiosco de periódicos?». Faltaban detalles en el expediente, apuntó Tello, que, sin embargo, votó sí. Socarrón, el alcalde preguntó por los votos a favor. Unanimidad en el salón. «¿Alguien quiere votar no? ¿Alguien quiere abstenerse?», volvió a interrogar. Al silencio de la sala, siguió la ironía tajante: «Pues que conste en acta la coherencia de lo que se habla y lo que se vota». Carcajadas en el tendido socialista, particularmente sonoras en la última fila. Un pleno fugaz Los 13 puntos del orden del día no amilanaron a Vázquez, que impuso un ritmo vertiginoso al pleno. La agenda se liquidó en un par de horas. El portavoz del PP, Antonio Erias, conciso, se había chapado a fondo los papeles y lo probó en sus réplicas. Mario López Rico también evitó el pase a la prórroga con un discurso duro y breve. La socialista Mar Barcón, en ausencia de Méndez Romeu, defendió el proyecto de Elviña y Tello le recriminó que se dedicase «a ler as cousas de Méndez». Matizó Barcón, para alivio de la concurrencia, que la Casa de los Antepasados no acogerá una churrería. Todos sosegados. ¿Van Gaal en María Pita? «Siempre negativo, nunca positivo» se le escapó a alguien para definir la actitud del BNG. ¿Van Gaal en María Pita? No, sólo un forofo de las filas socialistas. López Rico, al contraataque, se deslizó por las corrientes más filosóficas para censurar «a globalización, o neoliberalismo, o pensamento único e o urbanismo único». Despachado el grueso de los temas, Vázquez cedió el sillón -sólo unos minutos- al delfín Losada.