FEMENINO Y SINGULAR Isabel Martín, jefa de Medio Ambiente y Calidad de Repsol A Coruña Habla con gracejo casi andaluz. Pisa, taconea las «eses». Es la responsable de Medio Ambiente y Calidad de Repsol YPF del complejo industrial de A Coruña. Se llama Isabel Martín. Nació en Cartagena, pero lleva ocho años aquí. Ríe y hace reír. Cree que «es una frase hecha que la ciudad huela a refinería». Asegura que se toman todas las medidas necesarias y que «no hay peligro». Le parece atractivo el proyecto de pintar las chimeneas, pero «otra cosa es la viabilidad técnica». Niega que a los hombres no les guste tener una jefa, «es cuestión de personas y no de sexos». Lleva en sus ojos dos estrellas verdes, su color preferido.
10 feb 2001 . Actualizado a las 06:00 h.Atrapa. Si fueses un ladrón te dejarías coger. Isabel Martín tiene coña, dicho pronto y mal. Cuando el periodista le comenta que es de Cartagena como Pérez-Reverte, ella dispara: «Dentro de poco van a conocer más a Cartagena por Reverte que por los romanos». Trabaja en un lugar que recuerda a la película Blade Runner y que Francisco Vázquez quiere darle un toque de color, una mano de pintura a lo Walt Disney. La chica niega que exista peligro en el complejo industrial de Repsol. «Nosotros también vivimos aquí y estamos tranquilos», remata con sensatez. -La gente asocia refinería a contaminación, ¿el humo de sus chimeneas les mata? -Es una imagen que se asocia, pero no se corresponde con la realidad. Mira (ataca directa): el medio ambiente somos todos. Mi función es, en primer lugar, sensibilizar a las personas. Es fundamental cómo actuemos. La tecnología puede ser muy buena, pero si el personal no está sensibilizado no se consigue nada. Trabajamos con parámetros medioambientales y prevenimos posibles impactos ecológicos. -Pero la gente dice que, a veces, A Coruña huele a refinería. -Son frases hechas, mitos que hay. Pero insisto que no se corresponden con la realidad. -Toda esa gasolina, todos esos tubos, todo eso... Ejem, ¿no es muy peligroso? -Nooo y nooo (muy contundente, como un par de martillazos). Nuestra máxima seguridad es prevenir y asegurar. Yo me siento muy segura y me paso allí todo el día (ríe). -¿La ecología ya no es un asunto de visionarios, de cuatro colgados? -Se va viendo un cambio de actitud. Hace veinte años no se hablaba de medio ambiente, hoy está en la vida de todos: desde la pila del despertador hasta separar la basura. Espero que no terminemos con el planeta, aunque falta todavía mucho por hacer. La previsión es favorable. Los niños también se preocupan. -Hasta surgieron partidos verdes, ¿qué le parece? -Depende (se ríe y añade un simpático ''ya contesto a la gallega''). Nacieron como respuesta a una demanda social y, en ese sentido, están bien. -Dígame: ¿cuáles son los grandes retos en cuestión medioambiental? -Lo más importante es la educación y la sensibilización. También está el efecto invernadero, el cambio climático y los residuos, cada vez fabricamos más porquería y cada vez es más difícil deshacerse de ella. -¿El personal de la refinería está concienciado? -Sí (ponen cara de darles muy buena nota). Te llaman, te hacen consultas. Mira, al final nosotros también vivimos aquí. -¿El alcalde quiere pintar de colores las chimeneas de la refinería? -(No se moja. Mira con esos ojos verdes que parecen pintados a pistola y responde) Es un proyecto interesante, pero hay que analizarlo para ver si es viable técnicamente. -Ahora hay hasta Ministerio de Medio Ambiente. -Es un paso adelante. Es algo lógico dentro de la evolución social. Igual que hay ministerio de Economía o Sanidad es normal que lo haya de Medio Ambiente. Es algo que empieza a estar integrado en nuestras vidas. -¿Cómo lleva lo de ser jefa en un mundo de hombres? -(Cucharada doble de sensatez). Es cuestión de las personas y no de sexo. Para hacerse respetar no hace falta ser hombre o mujer.