A Coruña rechaza unánimemente la clausura de la fábrica de A Palloza Amparo, la cigarrera, se quedó anoche más de piedra que nunca. El monumento de A Palloza contempla desde ayer lo que ya tiene fecha para pasar a la historia: 31 de diciembre del 2002. La Fábrica de Tabacos dejará de serlo custodiando entre sus muros un pedazo de la vida coruñesa. El desencanto se extendió ayer por la ciudad como el olor a tabaco lo lleva haciendo desde hace casi dos siglos. Estupor, indignación y tristeza acompañan a un cierre que no por anunciado renunciaba a la esperanza. Con la factoría se despide no sólo la inspiración de la Pardo Bazán, sino el germen del movimiento sindical y lo que fue, durante generaciones, un futuro laboral. A Coruña, desde ayer, fuma en pipa.
13 dic 2000 . Actualizado a las 06:00 h.La noticia del acuerdo entre los sindicatos y Altadis que firma el certificado de defunción de la factoría coruñesa de Tabacos cayó como un jarro de agua fría en María Pita.El portavoz del gobierno municipal, Javier Losada, calificó de «totalmente ilógico» el hecho de que sea precisamente un grupo de trabajadores los que «voten a favor de cerrar una fábrica». A este respecto, apuntó que, obviamente, el posicionamiento de las secciones sindicales que se reunieron ayer en Madrid para aprobar el plan de viabilidad propuesto por la empresa «no es el de los trabajadores de A Coruña», quienes cuentan con el «firme respaldo» del ejecutivo local. Recordó que la postura «del Ayuntamiento y de la Xunta -subrayó- es de apoyo absoluto al mantenimiento de la actividad industrial». «Tal y como hemos reiterado en muchas ocasiones, nuestra estrategia es respaldar siempre a los trabajadores coruñeses para sostener la producción». Ante la situación que se plantea con el cierre anunciado para finales del año 2002, insiste en que «ahora esto tiene que ser una lucha de toda la ciudadanía». Antonio Erias, portavoz del grupo municipal del PP, enfatizó que «respaldaremos las propuestas del comité de empresa de A Coruña, de los trabajadores, que no tienen por qué coincidir con la postura de los sindicatos». Sobra decir que desde las filas conservadoras «reclamamos -insistió- el mantenimiento de la actividad y de los empleos». De «catástrofe e desastre» tildó el cierre Henrique Tello, portavoz del grupo municipal del BNG, quien considera que el cierre «é unha decisión tomada por Altadis para financiar, coa venta do patrimonio, os despidos e as indemnizacións». Visiblemente molesto, calificó de «inadmisible» que sean los las propias centrales sindicales «as que por primeira vez na historia pechen unha fábrica en connivencia coa empresa».