Comienza en el recinto del Parrote la instalación del equipamiento y el mobiliario sanitario El largo letargo del Hospital Militar parece tocar a su fin. El recinto del Parrote despierta del coma con la entrada del equipamiento tecnológico y la anunciada llegada de las primeras camas. El mobiliario comenzará estos días a tomar posiciones al tiempo que los centenarios muros reciben las últimas capas de pintura. Comienza pues la cuenta atrás para unas obras que se iniciaron con un horizonte de dieciséis meses y que alcanzan su ocaso tras dos años y medio. Dentro quedarán no sólo 2.046 millones de pesetas de inversión, sino también la historia de la última movilización ciudadana por ganar para la sociedad civil un recinto castrense. Los Magos, esta Navidad, traerán el alta para el Militar.
28 nov 2000 . Actualizado a las 06:00 h.Los embalajes se agolpan en los rellanos de unas instalaciones que del centenario edificio apenas conservan los muros. El resto, está remozado con el adobo de la modernidad. La instalación del equipamiento de Radiología ha comenzado una vez que se han culminado las tareas de limpieza de cascotes y restos de obra en las cuatro plantas y el bajo cubierta de una superficie que supera ocho mil metros cuadrados, correspondientes al edificio central del Hospital Militar, rebautizado como Abente y Lago. A los aparatos de Rayos, seguirá el montaje de la dotación de Esterilización y de los equipos pertenecientes a Cocina. La calefacción ya funciona y esta misma semana se espera la llegada de las primeras camas, de modo que para enero está prevista la entrada en funcionamiento de los primeros servicios, una vez superadas las pruebas funcionales que garanticen el perfecto funcionamiento de la dotación tecnológica, sistema informático y redes de suministro. «Encendido» por fases Para ello, el encendido se realizará por fases. Se comenzará con la puesta en marcha del área de cirugía mayor ambulatoria y de los servicios centrales. Radiología, Laboratorio, Farmacia, Esterilización, la Unidad de Cirugía Sin Ingreso (con ocho sillones) y el área quirúrgica (dotada de siete quirófanos) estrenarán el centro. Un mes y medio después se espera que la hospitalización al cien por cien sea ya una realidad. Serán 145 camas, justo las que, allá por el año 95, se estimaba sobresaturaban el Canalejo y que se convirtieron en el argumento bandera para impedir el cierre del centro dependiente del Ministerio de Defensa.