La «Exposición Universal» de A Coruña

Laureano López
LAUREANO LÓPEZ A CORUÑA

A CORUÑA

La ciudad importa: los raíles del tranvía son polacos; parte del acuario, japonés, y la falda del monte de San Pedro, alemana Si las paredes, y los raíles, y las montañas hablaran, A Coruña sería una auténtica torre de Babel, en la que el japonés o el alemán serían idiomas cooficiales. La ciudad respira coruñesismo. Muchas casas de la Ciudad Vieja están hechas con trozos de la muralla que allá por 1589 defendió la irrepetible María Pita. Pero también ha «robado» trozos de medio mundo. Pise usted el monte de San Pedro, con su espigada falda rellena de material aislante teutón. Viaje en tranvía, sobre raíles tallados a fuego en Polonia. Asómese a las mil y una sorpresas del Acuario, donde el cristal que le separa del temible tiburcio es nipón. Aunque A Coruña no es Lisboa, sí puede presumir de su particular Exposición Universal.

04 nov 2000 . Actualizado a las 06:00 h.

Aquí se pueden visitar árboles procedentes de las antípodas, como el ya archiconocido y casi impronunciable metrosidero, cuyos descendientes tienen DNI coruñés. O admirar el aún inacabado Millennium, con vidrio originario de Estados Unidos tratado en Holanda. Y los arbolitos que tratan de echar raíces en la calle Ángel Senra parlan italiano. También se defienden en latín moderno algunas piezas del recién levantado Palacio de la Ópera, a mayor gloria de la cultura. Y hablan un perfecto alemán las obras de ingeniería que conforman parte de la planta de tratamiento de residuos de Nostián. El puente Vechio, con cristales oriundos de Estados Unidos será, en fin, un añadido, sobresaliente, a la larga lista de elementos importados. ¿Por qué ese afán de buscar afuera? «Se intenta _sentencian desde el gobierno municipal_ traer lo mejor, se encuentre en el lugar del mundo que se encuentre. Siempre _abundan_ se trata de buscar una relación calidad-precio, pero para A Coruña, por ejemplo, queríamos los mejores raíles, los más seguros, los mejor hechos. Y hubo que viajar a Polonia donde, además, probablemente se encontraban al mejor precio posible del mercado internacional». Arquitectos Pero no sólo han llegado de otras fronteras seres inanimados y árboles. A Coruña quiso una Casa del Hombre y se trajo a un arquitecto japonés, de nombre Isozaki, para darle la forma de las olas del Orzán. El edificio Caixa Galicia lo hará un prestigioso arquitecto británico, y para transformar el Auditorio en Palacio de la Ópera se llamó a un florentino. La Torre de Hércules, ese faro, fue proyectada, probablemente, por un romano.