Una persona pagó más de 36 millones por la colección de las esculturas del Pasatiempo No pudo ser. Ni Calígula, ni Augusto, ni Vespasiano... Como en cualquier subasta, los doce bustos de los antiguos emperadores romanos fueron adjudicados al mejor postor y ese no fue, precisamente, el Ayuntamiento de Betanzos. El alcalde, Manuel Lagares, y el concejal de Cultura, Francisco Díaz, regresaron de Madrid con las manos vacías. El precio de salida nada tuvo que ver con el final, 36.250.000 pesetas. Esta cifra, por lo que se ve, se escapaba de las posibilidades económicas del municipio.
06 oct 2000 . Actualizado a las 07:00 h.El regidor entró en la puja, pero la venta del primer lote _compuesto por dos efigies y, como los demás, con un precio inicial de dos millones_ se cerró por siete millones de pesetas. Lagares debió empezar a sospechar que su presencia allí iba a ser sólo testimonial. Sus temores se confirmaron con la subasta del segundo lote, adjudicado a la misma persona por cinco millones y medio. La totalidad de las esculturas fueron adquiridas por el mismo participante en la puja, presumiblemente un acaudalado coleccionista, que truncó las ilusiones de la delegación betanceira desplazada a la capital de España. El tercer lote fue comprado por 4.250.000 pesetas, el cuarto por cinco millones y medio, el quinto por seis y medio, y el sexto por 7.500.000 pesetas. El dinero ha impedido que los bustos de los emperadores volviesen a su lugar de origen. El apoyo económico ofrecido por la Xunta y la Diputación, y la aportación prevista por el Concello no han resultado suficientes para alcanzar el objetivo. El Ayuntamiento se conformaría con la adquisición de dos lotes y estaba dispuesto a abonar del orden de doce o trece millones de pesetas, pero el alcalde y el concejal comprobaron desde el primer momento, que quien pujaba con ellos «quería la colección completa y estaba dispuesto a pagar una cifra muy alta», comentó Francisco Díaz Pereira.