La más «guapa» de la playa

RUBÉN VENTUREIRA A CORUÑA

A CORUÑA

La moto de Protección Civil despierta admiración entre los asiduos a los arenales de Riazor y Orzán Ni macizas en top-less ni macizos en «fardabolas». La moto acuática copa las miradas de los bañistas de Orzán y Riazor. Ayer, los voluntarios de Protección Civil practicaron con ella. Improvisaron un simulacro que levantó de las toallas a los bañistas. «!Qué guapa!», exclamó un chaval que se acercó a la orilla para admirar «la burra» de cerca. «¿Me llevas?», preguntó un crío de metro y cuarto a un socorrista. No lo llevó, porque con la moto no se juega, aunque algún desinformado bañista piense lo contrario.

12 jul 2000 . Actualizado a las 07:00 h.

La Zodiac se muere de envidia. Fondeada en la orilla de Riazor, bañada en lágrimas saladas, asume su inferioridad técnica y estética. La moto reina en el arenal. Moderna. Del paquete. «Mola», resume un crío, uno de los muchos que se suben a ella y que son rápidamente apeados por las mamás. Aclaración: no es un nuevo «juguete del alcalde», que diría alguno. «Es muy útil, aumenta la seguridad», dice Esteban Lareo, concejal de Protección Civil. Ahí va una ola de números. Noventa caballos de potencia, por los ochenta de la Zodiac. Un minuto de tiempo en el trayecto Riazor-Orzán, por los dos de la lancha. Acuchilla las olas cuando hay oleaje, mientras la Zodiac se frena en esas condiciones adversas. Motor interior, y no exterior como su predecesora, lo que permite aproximarse a los bañistas sin riesgo de alcanzarlos con hélice alguna. En este verano tranquilo y episódico, ningún bañista ha lanzado un SOS a gran distancia de la orilla. A la espera de un rescate que ojalá nunca llegue, la moto no ha debutado oficialmente. Pero si llega, responderá hasta en los rincones más inhóspitos, como las rocas cercanas a la coraza que separa Orzán y Riazor. «Es difícil llegar ahí con la lancha, que necesita calado. Con la moto, te metes tranquilamente», explica María Pérez Cobaleda, jefa de las dos arenales. Tres pueden subirse a lomos de la moto, lo que sorprende a los bañistas, quienes se preguntaban si era legal. El vehículo cuenta con maletero en la parte delantera. A la trasera se puede enganchar una camilla para trasladar, inmovilizado, a quien sufra lesiones cervicales o medulares. En la camilla se recostó ayer una socorrista, rescatada segundos antes del agua. El simulacro fue tan real que algún bañista se asustó. No el crío que se acercó a los salvadores y les preguntó si le llevaban «a ver el mar».