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Galicia se consolida como uno de los territorios clave en el desarrollo de este gas renovable, capaz de transformar residuos en energía limpia y asequible

19 nov 2025 . Actualizado a las 05:00 h.

El reto de la descarbonización ha situado a los llamados gases renovables en el centro del debate energético. Entre ellos destaca el biometano, un combustible verde que se obtiene a partir del tratamiento de residuos orgánicos -agrícolas, ganaderos, urbanos o industriales- y que permite avanzar hacia un modelo energético más limpio sin necesidad de grandes inversiones en infraestructuras ya que aprovecha la actual red gasista.

El proceso es sencillo: los residuos se transforman en un gas de propiedades prácticamente idénticas a las del gas natural, de modo que puede utilizarse en hogares, industrias, comercios o transporte a través de la red ya existente y sin generar emisiones de carbono. Además, contribuye a la economía circular al reducir la cantidad de residuos que acaban en vertedero.

En paralelo, avanza también el desarrollo del hidrógeno verde, producido a partir de electricidad renovable y agua, y llamado a jugar un papel relevante a medio plazo.

Galicia, laboratorio verde

Galicia se ha convertido en uno de los territorios con mayor potencial para el despliegue del biometano en España. Un ejemplo ya operativo está en la EDAR de Bens (A Coruña), donde Nedgia -la distribuidora del grupo Naturgy- inyecta cada año más de 5 GWh de este gas renovable procedente del tratamiento de aguas residuales del área metropolitana.

Esa energía es suficiente para abastecer a más de mil viviendas y evitar la emisión de 8.600 toneladas de CO? al año. Una contribución significativa en un contexto donde cada tonelada cuenta.

Los proyectos en marcha en Galicia permiten imaginar un salto mayor: si todas las iniciativas identificadas llegasen a completarse, podrían cubrir el 100% del consumo doméstico y comercial de gas de la comunidad. Además, las calderas de los hogares son totalmente compatibles con el uso del biometano sin necesidad de ninguna inversión.

Una oportunidad para el rural

El biometano no solo ayuda a descarbonizar: también genera actividad económica y empleo local. Su producción parte de recursos abundantes en Galicia, como los residuos ganaderos o agrícolas, convirtiéndolos en energía y en fertilizantes orgánicos de kilómetro 0 que regresan al campo cerrando el círculo.

Este modelo favorece especialmente a las zonas rurales, donde se estima que el potencial despliegue del sector podría crear más de 20.000 empleos directos y otros 40.000 indirectos ligados a la gestión y mantenimiento de las plantas en España.

 

Naturgy acelera

Naturgy está dando pasos decididos para situar a España a la vanguardia del gas renovable. La compañía ha sido pionera en la inyección de biometano en la red gasista y suma ya tres plantas propias, una de ellas en Galicia. A ellas se añadirán otras dos instalaciones en Valencia y Sevilla, que elevarán la producción hasta los 104 GWh anuales.

Además, cuenta con una cartera de 90 proyectos que han solicitado conectarse próximamente a la red. Su capacidad potencial supera los 5.000 GWh al año, trece veces más que la inyección actual.

Entre las iniciativas destacadas está la alianza con Hispania Silva para desarrollar entre 20 y 30 nuevas plantas, capaces de producir 2,5 TWh anuales. Su impacto sería equivalente al consumo de medio millón de hogares y evitaría la emisión de 450.000 toneladas de CO?, similar a plantar 49 millones de pinos.

Otro acuerdo, firmado con Bioeco Energías, permitirá sumar más de 500 GWh anuales, reforzando el papel de España como referente en biometano.

España, potencia por desarrollar

Pese a los avances, España está todavía dando sus primeros pasos. Nuestro país es el tercer territorio europeo con mayor potencial: según la patronal SEDIGAS, podría producir hasta 163 TWh al año, el equivalente al 40% del consumo nacional de gas natural.

El crecimiento acelerado de países como Francia —que ha pasado de 44 a más de 700 plantas de biometano entre 2017 y 2024— muestra el margen de desarrollo existente.

El impulso a este gas renovable permitiría además ahorrar hasta 4.000 millones de euros al año en importaciones energéticas, reforzando la autonomía energética del país.

Tecnología madura, impacto inmediato


Aunque el concepto suena novedoso, el biometano lleva más de medio siglo utilizándose en diferentes países. Hoy es una tecnología eficaz, madura y almacenable, capaz de complementar la producción eléctrica renovable, contribuyendo a dar estabilidad al sistema.

Su despliegue facilita la transición justa: aprovecha recursos locales, genera empleo en el rural, reduce la factura exterior y contribuye a resolver dos grandes retos: la gestión sostenible de los residuos y el despoblamiento de las zonas rurales.

Todos estos factores convierten al biometano en una pieza clave del nuevo mapa energético. Galicia ya se ha subido al tren y se perfila como territorio tractor en una oportunidad que combina innovación, industria y cuidado del entorno.

El futuro de la energía —también en Galicia— puede estar más cerca de lo que creemos. A veces basta con mirar donde casi nunca miramos: en nuestros propios residuos.