Gil Manzano deberá ratificar o rectificar si fue Larrivey o Augusto quien le insultó
24 dic 2014 . Actualizado a las 05:00 h.El Comité de Competición de la Real Federación Española de Fútbol ha dado tres días al colegiado Gil Manzano, que el pasado viernes dirigió el partido que enfrentó al Celta y al Almería, para que se «ratifique o en su caso aclare» la acusación que recogía en el acta, y según la cuál tras finalizar el encuentro, Joaquín Larrivey le había llamado ladrón.
El Comité de Competición, que se reunió ayer en Las Rozas, expuso que «vistas las alegaciones y la documentación aportada por el Real Club Celta de Vigo» lo que procede ahora es que el árbitro confirme lo que recogió en el acta, o lo rectifique. Gil Manzano había incluido que «una vez finalizado el encuentro, cuando nos encontrábamos ya en el interior del túnel de vestuarios y nos disponíamos a acceder a nuestro vestuario, el jugador del Real Club Celta de Vigo nº 11 Joaquín Óscar Larrivey, se dirigió a mí en los siguientes términos: ?eres un ladrón'».
Tras el partido, sin embargo, Joaquín Larrivey se pronunció sobre lo sucedido a través de una red social para dejar claro que él no había sido el que se había dirigido en esos términos al colegiado. Defendió su inocencia, y pocos minutos después su compañero, Augusto Fernández, entonaba el «mea culpa» a través de la misma red social. El internacional albiceleste admitía que había sido él el que había llamado ladrón al árbitro, al que pedía disculpas públicamente. Según Augusto, nada más producirse el incidente ya reconoció a Gil Manzano que había sido él el autor del insulto, pero el colegiado no incluyó la confesión en ningún apartado del acta.
El Celta, al día siguiente de producirse los hechos, comunicó que trasladaría un escrito a la Federación para que se tuviese en cuenta la confesión de Augusto, y ahora deberá esperar a que Gil Manzano mueva ficha.
Si el árbitro enmienda el acta y matiza que fue Augusto y no Larrivey el que le insultó, sería sobre el internacional con Argentina sobre el que caería la sanción correspondiente. De entrada, las penas por insultos están sancionadas con entre cuatro y doce partidos de suspensión, aunque lo habitual en estos casos es que se aplique la sanción mínima, de cuatro encuentros.