El once renovado del Celta no aprobó el test copero del estadio de Gran Canaria. La mayoría de los jugadores evidenciaron estar muy lejos del punto de forma necesario y lo más resaltaba fue el papel de Santi Mina, más allá de la tranquilidad para repetir el penalti, y un par de paradas de Rubén Blanco, que demostró ser un relevo de garantías para Sergio Álvarez.
Uno de los focos de atención del partido era David Costas, que debutaba esta temporada, en el lateral derecho, un puesto extraño para un jugador que casi toda su carrera deportiva la ha pasado como central. Sufrió y mucho ante los atacantes del cuadro insular, vio una amarilla e incluso pudo ser expulsado.
Tampoco fue el día de Levy Madinda, que apenas había jugado con el Celta y que estuvo muy por debajo del nivel deseado. De hecho el gabonés fue relevado en el descanso. En la misma línea actuó Borja Fernández, quizás con mucha responsabilidad ante un rival que desde el primer momento adoptó un papel protagonista.
El fallo de Charles
En el ataque Charles marcó pero su tanto fue anulado. No tuvo el día el brasileño, que incluso en la recta final falló una clara ocasión cuando después de superar a Lizoain, le dio tiempo al portero suplente del Las Palmas para rearmarse y robarle la cartera.
Si la Copa se presentaba como una oportunidad para los menos habituales, casi todos ellos suspendieron de plano. La duda es saber si tendrán una reválida en el partido de vuelta. Si el Celta desea apostar por la Copa, no está en disposición de correr riesgos, pero tampoco de quemar a su primera unidad con partidos cada tres días.