El serbio, último fichaje del Celta, ha convencido a Eduardo Berizzo en el pivote
17 sep 2014 . Actualizado a las 17:23 h.La incorporación del pivote defensivo, uno de los puestos que el Celta necesitaba reforzar con mayor urgencia, fue la última en cuajar en el pasado mercado de verano. Tras barajarse un buen puñado de nombres que tenían en común la veteranía, el club vigués sorprendió con el fichaje de un internacional sub-21 serbio desconocido hasta el momento, Nemanja Radoja. El jugador, que llegó mediada la pretemporada y con la dificultad añadida de desconocer el idioma, se ha ido adaptando a marchas forzadas y con tan solo tres jornadas disputadas parece haber ganado la batalla por entrar en el once.
Dos partidos como titular, amén del debut casi anecdótico frente al Getafe, contemplan a un pivote cuyo trabajo no luce como el que pueden hacer otros compañeros, pero que sin embargo está teniendo trascendencia en el Celta a la hora de aportar equilibrio al centro del campo y ejercer de dique de contención. Aunque ante el Córdoba le pasó cierta factura la falta de minutos con sus compañeros y le costó más encontrar la posición, ante la Real el jugador guardó bien la posición, se mostró solidario en las tareas defensivas y aguerrido a la hora de frenar los avances rivales. Dar pausa al partido y participar más en ataque son por ahora sus asignaturas pendientes.
En el duelo frente al Córdoba, en el que estrenó titularidad, Radoja dejó ver sus credenciales. Contactó en 76 ocasiones con el balón, de las que el 85 % se tradujeron en pases acertados, un porcentaje ligeramente superior al acierto del equipo, que se plantó en el 81 %. En el Nuevo Arcángel el serbio se impuso en el 57 % de los balones aéreos que disputó y realizó con éxito tres intercepciones. Más dificultades tuvo a la hora de robar el balón, aunque demostró que había asimilado el concepto de juego solidario que reina en el equipo, cayendo a las bandas para ayudar a los laterales cuando la ocasión lo requería.
El partido frente a la Real Sociedad, más exigente para los vigueses, mostró a un Radoja que aportó seguridad en el centro del campo, pero al que le faltó cierta pausa en los momentos de mayor exigencia. Y es que, salvo en la recta final del encuentro, a los hombres de Arrasate les costó superar la presión celeste, y cuando lo conseguían, el centro del campo lograba que no llegaran con calidad a las inmediaciones del área de Sergio. Medio centenar de contactos con el esférico, con un 80 % de éxito en cuanto a pases, un centro de gol, tres balones interceptados y otros tantos robos lejos del área conformaron la carta de presentación del pivote. El jugador hizo difícil la labor de Xabi Prieto, aunque en la recta final del choque sufrió como sus compañeros. Con el Celta más exigido, el jugador, que se movió siempre por detrás de la línea de tres cuartos de campo, cobró protagonismo a la hora de obstaculizar al rival. Asentarse en el equipo y dar un paso en ataque son ahora sus objetivos.