El Celta pierde la efectividad

x. r. c. vigo / la voz

GRADA DE RÍO

Los vigueses han marcado solo uno de sus últimos quince tiros a la portería rival

10 mar 2014 . Actualizado a las 11:27 h.

El Celta regresa a las andadas en ataque. Después de explotar la efectividad para dar un salto en la tabla, los vigueses han vuelto a la sequía más absoluta. En los últimos tres partidos solo han sido capaces de anotar un gol, acumulan 221 minutos sin marcar y han dilapidado un buen puñado de oportunidades que podrían haberle dado al equipo el empujón definitivo.

Después de rozar el pleno de la efectividad en El Madrigal, ha llegado el bajón. Comenzando por la contienda ante el Getafe, en donde los vigueses tiraron ocho veces entre los tres palos, dos veces a la madera y finalizaron tres jugadas a mayores. En total, 12 intentos para marcar un gol que además fue del todo personal, en un eslalon de Rafinha. Era el minuto 57 del partido disputado el 22 de febrero, la última vez que el celtismo celebró un gol.

La historia menguó en Elche, en donde el Celta disparó tres veces entre los tres palos y seis por la línea de fondo para quedarse en blanco. Por contra, los ilicitanos hicieron diana en su única aproximación de todo el segundo tiempo. Frente al Atlético, la estadística confirma la superioridad viguesa en el primer tiempo con dos tiros a puerta y otros tantos desviados, pero ninguno de ellos terminó en el fondo de las mallas. Como sucediera en el Martínez Valero, por contra, los errores propios se pagaron con goles decisivos.

Las rachas de Charles

En esta sequía tiene una importancia vital la racha de Charles, el único ariete real con el que cuenta Luis Enrique, que no ve puerta desde que le marcó al Betis. Desde entonces han pasado cinco partidos, confirmando que el brasileño, más que nadie, es un delantero de rachas.

Durante este tiempo nadie ha tomado el relevo de un modo individual. En Granada marcó Cabral, el único gol de un defensa en toda la Liga, y Augusto; y en Villarreal se sumaron al carro los dos hombres de banda izquierda: Nolito y Orellana.

La falta de definición no es algo nuevo en el colectivo de Luis Enrique. Fue un lastre hasta el mes de enero, que tras los ajustes pertinentes parecía formar parte del pasado, pero de nuevo ha emergido como losa. Frente al Levante, cualquier ocasión errada será una posibilidad menos de sorprender a la roca de Caparrós.