Bajo mi punto de vista, el Celta no ha ido a más, pero tampoco a menos. El problema es que quizás al principio se crearon muchas expectativas, y ahora la gente cae en un pesimismo en el que yo no me situaría. La dinámica de juego está convirtiéndose en excesivamente previsible, y como ejemplo, el último partido. Los rivales cada vez controlan mejor las armas de un Celta con un juego de poca intensidad y demasiado horizontal. Creo que falta contundencia, mucha velocidad en la parte final del ataque, y también saber definir mejor las ocasiones. Falta intensidad tanto en el aspecto defensivo de presión como ofensivo. A nivel defensivo no echo la culpa a los zagueros. Una defensa blanda es colectiva. Si no se aprieta a los rivales en tres cuartos o medio campo, luego eso se transmite en la parte final. Es problema de un insuficiente trabajo colectivo defensivo. Y algo parecido sucede con el carácter. Hay jugadores suficientes con carácter, pero está fallando la dinámica de los resultados. No encadenar dos o tres resultados positivos consecutivos afecta a la autoestima.