Los vigueses deben ganar a Osasuna para evitar el riesgo de caer en descenso
22 dic 2013 . Actualizado a las 07:00 h.Cuatro días han cambiado el panorama del Celta. Antes de iniciar la última y trepidante semana, los vigueses buscaban el despegue hacia tierras tranquilas, pero dos partidos y siete goles en contra después han devuelto al alambre al equipo de Luis Enrique, que esta tarde cierra el año recibiendo a un rival directo como Osasuna, exigido por la necesidad y con el riesgo de comer el turrón en descenso, ya que hasta tres equipos pueden superarle en la tabla.
Los vigueses no han dado la talla ni en Pucela ni en San Mamés. Ante el Valladolid con una expulsión que lo cambió todo, y en la Copa con un once deshilachado que le tendió la alfombra roja a los leones. Pero hoy no valen disculpas, los vigueses deben hacer un ejercicio defensivo convincente y superar a un equipo navarro que ha escogido muy bien sus víctimas a domicilio (ganó en Málaga y en Valladolid) pero que fuera pierde parte de la intensidad y la fuerza que han convertido al Sadar en un escenario de culto.
Al final, Luis Enrique ha recuperado a Santi Mina, que ayer entrenó con normalidad, y alinearlo se torna en una decisión técnica casi en exclusiva. En teoría debería ocupar el puesto del sancionado Charles, como Jonny debe habitar en la banda derecha en el lugar de Hugo Mallo, que cumple ciclo.
Para confeccionar el puzle siempre distinto del técnico asturiano, se supone que los cuatro descartes de la cita copera serán fijos: Yoel en la portería, Fontás en el centro de la defensa y Oubiña y Augusto en la medular. Todo lo demás son conjeturas, aunque por lógica Cabral debe seguir en defensa, Álex es el único que lo juega todo y Rafinha, descansado, debe tener un lugar. Una de las grandes incógnitas es saber quien actuará en el flanco izquierdo de la vanguardia, ya que Nolito fue titular en San Mamés y Orellana parece tener un pie de regreso a Colo Colo.
Las armas del rival
Los vigueses se examinan en esta ocasión ante un rival que tiene el manual de la eterna permanencia como su obra de cabecera. Catorce años llevan los rojillos sin apearse de la élite, y siempre con las mismas armas: luchar, orden y fe, haciendo acopio de puntos en casa y seleccionando sus presas en los viajes.
El Celta sabe a lo que se enfrenta. Orden defensivo, con muchos jugadores por detrás del balón y en esta versión, con una salida de balón que le permite llegar combinando al arco rival. Para hoy contarán además con la motivación extra de Oriol Riera, que vuelve a Vigo por primera vez como futbolista de Primera División. Lo hace con siete goles, una cifra que todavía no ha alcanzado ninguno de los jugadores vigueses.
La única duda en el cuadro navarro es la presencia en el doble pivote de Patxi Puñal o Loé. Nada que vaya a variar su hoja de ruta en Balaídos.