La redención en Balaídos apremia

x.r. castro VIGO / LA VOZ

GRADA DE RÍO

XOAN CARLOS GIL

El Celta recupera su formación de gala con la necesidad de ganar en casa y pasar página

29 sep 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

El Celta encara su primer partido con mayúsculas. Ante un rival directo por la permanencia como el Elche, que llega con un subidón anímico y al mismo tiempo enfurecido tras su partido con el Real Madrid, con la necesidad de sumar el primer triunfo en casa y de resarcirse del pésimo partido del jueves en Getafe.

Por eso todo apunta a que el hermético Luis Enrique recuperará a su primera unidad para medirse a los ilicitanos. Quizás el partido depare otra ensalada de cambios para volver al pasado. Nadie duda de la vuelta de Mallo, Toni, Charles, Augusto y hasta Fontás, aunque la formación incial sigue ofreciendo dudas.

Como una semana atrás, la más grande atañe a Borja Oubiña. El capitán fue titular en Getafe, pero no jugó ni un minuto ante el Villarreal y no puede descartarse que Andreu Fontás vuelva a adelantar su posición hasta el medio campo. Entonces Costas y Aurtenetxe seguirían siendo la pareja de centrales.

Con respecto a los dos últimos partidos se espera el regreso de Nolito, ausente en el Coliseum por lesión y siete días atrás por la apuesta de Lucho por el joven Santi Mina. A día de hoy el gaditano aparece como la opción más fiable para hacer daño por el costado izquierdo.

La elección del once no tendrá que ver en esta ocasión ni con las rotaciones ni con el estado del césped, demasiado pesado por las copiosas lluvias de los últimos días, algo que puede dificultar el fútbol vigués ante un rival que demostró el miércoles ser uno de los equipos más ordenados del campeonato.

Porque el Elche llega en descenso, con tres puntos y sin conocer el triunfo, pero exhibiendo un buen puñado de virtudes y anunciando Fran Escribá, su entrenador, que cada día están más cerca de estrenar su cupo de victorias. Los ilicitanos unen a su corrección defensiva un plantel con calidad en ataque capaz de desnudar a cualquiera con un par de toques como demostraron ante el Real Madrid. Ese partido podría traer daños colaterales al Celta en forma de compensación arbitral después del inexistente penalti en contra que le costó la derrota a los ilicitanos, pero en Vigo confían en la capacidad de los colegiados para abstraerse del tema.

En donde no existe abstracción posible es en la enjundia del partido. El Celta no solo necesita ganar por fin al cuarto intento en casa, en donde se jugará un porcentaje decisivo de la permanencia, sino que debe recuperar su mejor tono de fútbol, desaparecido de un modo paulatino desde el regreso del parón de septiembre.

De la capacidad para asociarse y crear ocasiones de peligro dependerá en gran medida un desenlace que comience a marcar el camino. Un triunfo alimentaría la tranquilidad todavía reinante. Lo demás sería comenzar a complicarse la existencia.