Desde hace un par de años los transfer ya no se dan en papel, sino que el TMS (siglas en inglés de Transfer Matching System) se hacen de un modo virtual.
El sistema es tan sencillo como eficaz. El club comprador (en este caso el Liverpool) debe rellenar una extensa ficha del jugador que acaba de comprar y en donde aparece el nombre de su agente entre otros muchos datos futbolísticos y personales. Lo mismo se repite con el equipo vendedor, que tiene que cubrir un formulario idéntico. En caso de que algún epígrafe no coincida al cruzarse los datos se bloquea el transfer en cuestión de un modo instantáneo. Una de las teorías posibles es que el Liverpool colocase en la casilla de los agentes a Promosport y el Celta a Jorge Santomé y Carmelo Vicente.
En caso de que así fuera, al Liverpool le queda una posibilidad intermedia para continuar adelante con el fichaje, que sería pedir el transfer provisional a la espera de que se resuelva el conflicto del jugador con sus agentes. En dos días podría contar con esa licencia provisional.
Más complicado resultaría si la demanda interpuesta, por valor de un millón de euros, en su día por sus representantes legales ya se encontrase en una fase avanzada en la que incluso se pudiese solicitar la retirada de licencia del jugador si el asunto ha sido tramitado a través del Comité Jurisdiccional de la Federación Española de Fútbol.
La duplicidad de agentes de Iago Aspas comenzó al inicio de la pasada temporada, cuando el jugador se acercó a Promosport sin tener en cuenta que tenía un contrato firmado y depositado en la RFEF con Santomé y Vicente hasta junio del 2014.
Durante este tiempo Jonathan Aspas, el hermano del jugador se metió en el medio para tomar la rienda de todas las negociaciones, pero la situación quedó cerrada en falso.