La vida y la muerte pasan por Pucela

Xosé Ramón Castro
x. r. castro VIGO / LA VOZ

GRADA DE RÍO

Oscar Vazquez

Los vigueses inician la jornada con un pírrico 4 % de opciones de permanencia

26 may 2013 . Actualizado a las 17:23 h.

El Celta se enfrenta a su destino. De Valladolid saldrá esta noche descendido o con una esperanza de vida acrecentada. No hay término medio. Los vigueses inician el penúltimo episodio del drama como colistas, a cuatro puntos de la salvación y con un pírrico 4 % de opciones de permanencia. Sabedores de que incluso ganando pueden dar con sus huesos en Segunda doce meses después si Osasuna y Deportivo ganan sus partidos.

Combatir semejante panorama tan solo tiene un sendero. Abstraerse de los rivales y centrarse en lo único que depende del colectivo de Abel, ganar a un Valladolid que está de vacaciones y en un campo que ha sido talismán en los últimos tiempos.

Para conseguirlo, el Celta presentará tres novedades con respecto al partido de Heliópolis. Dos de ellas concentradas en la línea defensiva. Cabral sustituirá a Vila en el tándem de centrales y Bellvís tiene todas las papeletas para ocupar el lateral derecho después de la probatura de la mañana de ayer. Tras una semana ensayando con Antón, Abel experimentó con el valenciano, que parece haber tomado la delantera para volver a la titularidad, un paso que tiene garantizado Álex López en la media punta después de cumplir el partido de sanción. El ferrolano ocupará la posición de enganche en detrimento de un Orellana que solo ha dado pasos para atrás desde su retorno.

Con ellos, Abel no planea un ataque frontal teniendo en cuenta que solo le vale el triunfo. Sabe que tiene que ganar, pero apuesta por hacerlo a través del rigor defensivo como primer paso para después atacar con todo. Aspas, con una aportación menguante a lo largo de toda la segunda vuelta, está obligado a dar un paso adelante en su penúltimo servicio al cuadro vigués.

El Valladolid no podrá contar con Balenziaga y Javi Guerra, pero presentará un once próximo al clásico, con las amenazas de Ebert y de Manucho. Y aunque los albivioletas no quieran hablar de revancha, tienen cuentas pendientes que poder saldar con los celestes.

La escenografía de un partido que se debate entre las sonrisas y las lágrimas la completan el millar largo de seguidores célticos que empujarán al equipo desde la grada. Quieren volver de fiesta, no de funeral.