Varas: «Cuando se mide a un equipo de una manera y al otro de otra, te cabrea»

La Voz

GRADA DE RÍO

27 ene 2013 . Actualizado a las 18:25 h.

A Celta y Real Sociedad les tocó ayer compartir protagonismo con Paradas Romero. El árbitro del encuentro se aseguró su momento de gloria a base de pitar faltas y enseñar tarjetas amarillas. En su mayoría, contra el bando celeste. Desde el arranque del encuentro el trencilla quiso dejar claro que él era la autoridad sobre el césped, situando muy bajo el rasero de las cartulinas.

La estadística del partido esclarece la situación. El Celta, cuyo promedio de tarjetas por partido supera ligeramente las dos, cometió ante la Real 15 faltas que se tradujeron en seis tarjetas amarillas, una doble para Augusto, además de la expulsión de Paco Herrera y la amonestación a Ángel Rodríguez. En el bando visitante el balance fue de ocho faltas y tres cartulinas.

A los celestes les tocó lidiar con un arbitraje que les fue erosionando pasito a pasito. En el minuto 28 Cabral vio la segunda amarilla del encuentro tras protestar por lo que era un claro piscinazo de un rival en las inmediaciones del área de Varas. El jugador txuri urdin se fue de vacío, mientras Cabral, que había reclamado su inocencia en el lance, acabó viendo la amarilla por su protesta.

Cada acción de disputa se traducía en falta de los celestes, y así fue como Augusto, poco antes del descanso, veía la primera cartulina por derribar a un contrario. Al poco de regresar de los vestuarios, una mano del futbolista era sancionada con la segunda amarilla por «jugar el balón con la mano, cortando la posibilidad de ser jugado por un adversario». Lo que parecía una mano involuntaria se traducía para los celestes en 45 minutos en inferioridad por delante. Sin duda, la rigurosa expulsión marcó el resto del encuentro, pero no fue solo eso lo que incendió el ánimo de Balaídos.

En las filas de la Real se repitió la historia, con manos de por medio, pero sin tarjetas sancionadoras. Una situación que acabó desquiciando al Celta, a su afición y a un banquillo que tampoco se libró. Park acabó viendo la cartulina por protestar, lo mismo que Ángel Rodríguez y Paco Herrera, expulsado por protestar airadamente y por comentar «el problema es que no os controlo a vosotros».

Por si el desaguisado de ayer no fuese suficiente, el Celta seguirá pagando las consecuencias en Pamplona, sin Augusto ni Krohn-Dehli, que cierra ciclo.

Las decisiones arbitrales, sobre todo en lo referente a las tarjetas, no pasaron desapercibidas entre los futbolistas celestes. «Si mide con ese rasero a Augusto, que mida con el mismo rasero a los demás», comentaba Javi Varas en zona mixta. «Ha sido lo mismo que con el Dépor, la falta de un lado es tarjeta, y del otro, no. Cuando se mide a un equipo de una manera y al otro de otra, te vas cabreado».

La visión del meta es compartida por Mario Bermejo, para quién no es fácil entender «cómo saca una tarjeta por una mano a uno, y no al otro. Los árbitros se pueden confundir, pero siempre con el mismo criterio», y añadía sobre la expulsión «tendría que ver las jugadas, pero creo que es demasiado riguroso». En esa línea, considera que «la de Augusto, si es tarjeta, pues bien, pero si luego hay otra jugada que coge el balón, pues también. Hay otra jugada en el medio campo que se lleva el balón con la mano, y también es tarjeta. Ese doble rasero no beneficia, no a nosotros, sino al fútbol». Insa, por su parte, consideró excesivamente rigurosas las decisiones arbitrales.